EFE.- El proyecto de un ferri que busca facilitar el intercambio de mercancías entre El Salvador y Costa Rica como alternativa al transporte terrestre, afectado por la COVID-19, enfrenta retrasos luego de que se desechara un puerto costarricense como parte de la ruta, según publicó este jueves el medio salvadoreño La Prensa Gráfica.

De acuerdo con el periódico, “el puerto Golfito, en Costa Rica, había sido elegido para ofrecer el servicio de ferri de carga entre los dos países. Sin embargo, el proyecto no se pudo concretar por falta de adecuaciones en la terminal”.

“Para nosotros, lo importante es tener un ferri y esa era una alternativa (Puerto Golfito) que se dio a raíz que puerto Caldera no estaba en las condiciones”, dijo al citado medio Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de El Salvador (Coexport).

Aseguró, según la publicación, que “en Costa Rica ya se comprometieron en hacer las adecuaciones en Puerto Caldera y ya existe comunicación entre los dos Gobiernos”.

Indicó que uno de los inconvenientes son “las tarifas elevadas en Caldera” y que “se estaba hablando de ver cómo se podía bajar esa tarifa, porque las de Costa Rica son tres veces más altas que las tarifas de El Salvador”.

El Salvador inauguró sus instalaciones para le funcionamiento del ferri a mediados de enero pasado en el puerto de La Unión (este) tras años de mantenerse el proyecto en la agenda de diversos Gobiernos.

El transporte de carga centroamericano se vio paralizado en mayo pasado, cuando Costa Rica restringió el ingreso a su territorio de conductores extranjeros, luego de detectar 50 casos de coronavirus en estos transportistas en un lapso de dos semanas, la mayoría en la frontera con Nicaragua.

Las exportaciones de El Salvador cayeron un 27.6% al cierre del primer semestre de 2020 a raíz de los efectos de la pandemia, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), una pérdida de 837.1 millones respecto a 2019.

El BCR prevé una caída de hasta el 8.5% del producto interno bruto (PIB) del país como consecuencia de la pandemia, baja que se podría acentuar por rebrotes locales o internacionales de los contagios.