Por Uriel Naum Ávila*

En cualquier foro empresarial, sea presencial o virtual, como se estila tanto hoy en día, el tema de la digitalización de las organizaciones es obligado. La mala noticia para algunas compañías que todavía se siguen debatiendo sí se meten o no a ese mundo es que comienza a ser un tema viejo, ya que la automatización, que es la siguiente etapa de la digitalización, comienza a ganar terreno, sobre todo en países desarrollados.

En el pasado, muchas empresas, sobre todo pequeñas y medianas (pymes), argumentaban que desarrollar soluciones para automatizar procesos podría tardar incluso hasta siete años y, en muchos casos, su costo era demasiado alto, lo cual era verdad.

Lo cierto es que hoy en día, una de las tantas enseñanzas que nos dejó la pandemia Covid-19, fue que las tecnologías para automatizar procesos pueden estar listas en cuestión de horas y muchas empresas, no importando el sector al que pertenezcan ―regularmente se cree que la automatización es un tema solo de la industria manufacturera, y no es así―, pueden tener acceso a ellas.

Un ejemplo: seguramente ya viste en redes sociales cómo algunas empresas o gobiernos están utilizando tecnología para detectar con cámaras de video si las personas tienen la temperatura alta, si están guardando la sana distancia o si tienen el cubrebocas colocado de manera adecuada. Se trata de tecnología que se realizó en unas cuantas semanas y que hoy opera en muchas partes del mundo, porque hay acceso a ella.

Justo para indagar más sobre este tema y ver las posibilidades reales de que la adopción tecnológica pueda expandirse rápidamente por el mundo, y en particular por América Latina, conversé hace unos días con Alejandro Treviño, director de VANTIQ Latam, compañía basada muy cerca de Silicon Valley, que es de las que estuvieron justo desarrollando este tipo de soluciones de manera realmente rápida en plena etapa de pandemia.

Varias cosas de las que me compartió el directivo de esta empresa con presencia en países como Costa Rica, Colombia, Brasil, Chile y Perú, tengo que decirlo, me sorprendieron y me dejaron claro que la Cuarta Revolución es una ola que viene con fuerza, y que las empresas pueden subirse a ella o hundirse con ella.

Acceso para pymes. En el caso de VANTIQ, por ejemplo, tiene un modelo en el que si las empresas no llegan a ocupar toda la solución para automatizar sus procesos, pueden ocupar ciertos módulos y convertirse en una especie de socio o franquicia, para ofrecer, a su vez, a otras firmas hacer uso de ciertas partes de la solución, de tal forma que esto les ayuda a abaratar costos tecnológicos.

Capacidad de mutar. Supongamos que hoy la tecnología la utilizas para proteger a tus clientes y empleados de Covid-19, pues esa misma tecnología una vez que esta pandemia pase, la puedes utilizar para, por ejemplo, temas de seguridad en tu empresa. Imagina que una persona que labora en el piso 7 de un edificio está en cualquier otro nivel; este tipo de tecnología te avisa en automático para que se investigue qué hace ahí. Lo importante de este ejemplo es señalar que la misma tecnología que hoy utilizas para algo, puede evolucionar el día de mañana para solucionar cualquier necesidad nueva de la empresa.  

Uberización. Las soluciones se desarrollan en cuestión de horas, se pueden poner en operación en cuestión de días y en producción en una o dos semanas. La misma plataforma de Uber hoy en día, con soluciones como las que ofrece VANTIQ, podría desarrollarse completamente en 6 horas.

En conclusión, las ciudades y empresas inteligentes (o autosuficientes) están a la vuelta de la esquina. Las nuevas organizaciones disruptivas no necesariamente serán grandes, sino ágiles y con mayores capacidades tecnológicas. La transformación digital está por pasar a la historia y la automatización de procesos, que hoy es más accesible y eficiente, está a punto de tomar su lugar. ¿Está tu empresa preparada para la nueva era?

*El autor es periodista de negocios de Latam y consultor de comunicación empresarial.

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