María Eugenia Brizuela de Ávila sabe que el acceso a crédito es vital para el crecimiento de las mujeres dentro del sector empresarial salvadoreño. Esto, gracias a la experiencia que ganó al ser la primera presidenta del Banco Salvadoreño y a que fungió como directora de Sustentabilidad Corporativa para América Latina del banco HSBC.

A lo largo de su carrera, la también exministra de Asuntos Exteriores de su nación ha formado parte de instituciones como la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades), el consejo de Gobernadores de Global Achievement y la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas (ICMP, por sus siglas en inglés).

Esta abogada, quien fue una de las primeras mujeres en tener un asiento en el consejo regional de INCAE Business School, cuenta que su entrada al mundo de los negocios se dio como efecto colateral del conflicto armado que vivió su patria hace algunas décadas.

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“En el año 1979 arrancó la Guerra Civil en mi país, yo acababa de regresar de Europa. En ese entonces mi padre y mis hermanos se vieron afectados por la guerrilla, por lo que ellos tuvieron que salir del país ante las amenazas físicas. Debido a esta situación, mi padre se apoyó en mí, porque no quería un administrador. Me hice cargo de un negocio de seguros funerarios, fincas de café, minas de sal, así como las distintas tareas que hacía él”, relata.

Pymes y mujeres

Al hablar de negocios, explica que es necesaria la formalización de las pequeñas y medianas empresas (Pymes) en las que intervienen las mujeres, las cuales deben tener acceso a mejores tasas de crédito, así como a figuras fiscales entre las que están el ‘monotributo’, que es un solo pago para que un microempresario se ponga al día en su relación fiscal, debido a que el 70% de la población opera en la informalidad y busca crédito entre los usureros, lo cual es un riesgo.

María Eugenia, quien ha formado parte de Vital Voices, una organización que promueve el liderazgo de las mujeres, destaca la importancia del empoderamiento económico de su género en los hogares, debido a que contribuir a los gastos de la casa proporciona más seguridad.

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Desde el punto de vista de esta empresaria, quien tiene formación en Arte, Derecho y seguros, la autoestima es clave, ya que una valoración positiva personal permitirá tener una visión más constructiva del mundo, así como expandir horizontes.

María Eugenia reconoce que en El Salvador aún hay retos para el crecimiento de las mujeres, debido a que 30% de los hogares son liderados por mujeres solas, quienes requieren el apoyo del gobierno y del sector privado.

Más capacitación

Además, argumenta que la preparación académica es de significativa importancia para el empoderamiento económico, ya que ayuda a acceder a oportunidades laborales. De hecho, ella cuenta con una maestría en Administración de Empresas y un título de posgrado en Negocios Sostenibles de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

En este sentido, María Eugenia recuerda que estudiar Derecho en la Universidad Dr. José Matías Delgado le permitió, al pasó de los años, convertirse en la primera mujer en la presidencia del Consejo de Administración de Internacional de Seguros y la primera con ese cargo en una aseguradora en El Salvador, entre muchos de sus logros.

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