EFE.- El retorno de un grupo de 136 ciudadanos nicaragüenses que se encontraban varados en Panamá tras perder sus medios de vida a causa de la pandemia de la COVID-19, se vio frustrado este viernes por el desborde de un río en Costa Rica, informó el Gobierno de Nicaragua.

Los nicaragüenses tenían previsto ingresar hoy a su país por el puesto fronterizo de Peñas Blancas, sin embargo permanecerán en Costa Rica hasta mañana cuando se espera que la vía sea restablecida, según las autoridades de Nicaragua.

El viaje “se suspendió porque hay una crecida y desborde de río, y una alerta amarilla decretada en ese país (Costa Rica), esperamos que ya mañana puedan llegar”, dijo la vicepresidenta y primera dama de Nicaragua, Rosario Murillo.

Los 136 ciudadanos de Nicaragua viajan hacia su país en el marco de las restricciones a la movilidad internacional por la pandemia de la COVID-19, de acuerdo con las autoridades nicaragüenses.

Murillo afirmó que el grupo retornaba con los requisitos exigidos por Nicaragua para su ingreso, que se resumen en una prueba de COVID-19 negativa y la garantía de que el Gobierno que preside su esposo, el sandinista Daniel Ortega, no incurrirá en gastos de repatriación.

La primera dama afirmó que otros 153 nicaragüenses, también provenientes de Panamá, llegarán a Nicaragua junto con los 136 que se mantiene en Costa Rica.

La vicepresidenta no informó si la embajada de Nicaragua en San José brindará atención y alimentos a los nicaragüenses que viajaban desde Panamá cuando el recorrido fue interrumpido.

Más de 1.500 nicaragüenses han logrado regresar a Nicaragua tras perder los medios de vida en los países a los que habían emigrado.

La mayoría ha vivido momentos de indigencia, ya que el Gobierno solamente garantiza las pruebas de la COVID-19 a personas que viajan al exterior, a un costo de 150 dólares.

La crisis migratoria fue parcialmente solucionada gracias a un acuerdo entre Costa Rica, Nicaragua y Panamá, no obstante cerca de 500 nicaragüenses permanecen varados en países de Centroamérica y del Caribe, según han denunciado grupos opositores.

El manejo de la pandemia en Nicaragua ha sido motivo de preocupación en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como en sus oficinas dedicadas a la salud y los derechos humanos.