Cocodrilos, cetáceos y plantas cucurbitas son algunas de las especies con las que ha laborado Oris Sanjur, directora interina del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés). Su misión: “aumentar y difundir la información sobre la biología tropical y su impacto en la humanidad, a través de ciencia de primer mundo como eje de desarrollo”, resume.

Originaria de Santiago, cabecera de la provincia de Veraguas, en Panamá, es la mayor de cuatro hermanos que crecieron “rodeados de respeto, amor, disciplina y valores”, recuerda.

Egresó de la Universidad de Panamá como bióloga especializada en zoología y en 1998 obtuvo su doctorado en Biología Molecular y Evolución, en la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey: “Regresé a Panamá e hice un postdoctorado en el Instituto Smithsonian trabajando con técnicas moleculares”. Más tarde encabezó ahí el área de Administración Científica.

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Hoy son responsabilidad de Oris −quien también vela por su financiamiento−, proyectos como ForestGEO, observatorio global para predecir las dinámicas de los bosques en 27 países, así como Agua Salud, que ejecuta estudios ecosistémicos del agua, la biodiversidad, el suelo y los organismos de la cuenca que impactan en la operación del Canal de Panamá, y la separación de tráfico en ese paso marítimo para conservar a las ballenas jorobadas de la bahía.

Por la biodiversidad

A distancia, lidia todos los días con mantener la operación básica del STRI y la empatía entre el personal. Bajo la guía de Oris, primera mujer que lo conduce, hoy están presentes en 13 instalaciones en el país, únicas del instituto que se localizan fuera de territorio estadounidense, y cuya historia en Panamá se remonta 110 años, cuando el Smithsonian realizó un inventario de la flora y la fauna locales.

En los ámbitos terrestre y marino, “abrimos las puertas a unos 1,500 investigadores de todo el mundo. Tenemos a 400 personas que laboran apoyando proyectos de connotación global”. De este staff, entre 25% y 30% son mujeres cuya aportación, insiste, “hay que visibilizarla”. Para la selección definitiva en la dirección del STRI (que antes de ella sólo hombres no panameños habían ocupado), la doctora aplicará como todos los candidatos, con transparencia smithsoniana.

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Pero algo más grande ocupa su mente: “Nos toca buscar soluciones. A todas las especies del planeta Tierra nos unen vínculos que no vemos, pero nos hacen interdependientes. Ante desafíos mayúsculos como el aumento de la población, la seguridad alimentaria y la pandemia es crítico tomar conciencia sobre las acciones del futuro, porque ninguno de estos desafíos se va a poner en pausa. Creo que en esta ocasión hay esperanza”.

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