Por Uriel Naum Avila*

Los millennials ya no son esos ‘jovencitos’ que hace una década comenzaron a irrumpir en las organizaciones, rompiendo con la verticalidad tradicional en las empresas, con un mundo digital en la cabeza, poco atados a un puesto laboral y con unas ganas inmensas de ser nómadas del mundo. 

Ese 25% de la población tiene ahora entre 20 y 40 años y está asumiendo posiciones relevantes en las esferas públicas y privadas de manera más orgánica, ante un cambio generacional natural en las estructuras de las organizaciones.

Sí, ya no se trata de incorporarlos a la empresa, como sucedió años antes, “para estar al día en las tendencias de los nuevos consumidores y entenderlos mejor”; ya están ahí, ocupando puestos relevante de alta dirección, quieran o no los head hunters que tanto batallaron con ellos en un principio.

Sobre los millennials se han depositado muchas esperanzas sobre los grandes retos presentes y futuros que se avizoran. Para algunos sus sueños de un mundo más incluyente, sostenible y diverso es suficiente para comenzar un cambio real.

Para otros, el solo hecho de ser una generación ‘fresca’ es ya un hecho importante para hacer crujir las viejas estructuras decadentes, que se resisten a morir, junto con una serie de prácticas y situaciones que la pandemia Covid-19 ha venido a ‘desnudar’, como el machismo en las familias, que ha costado mucha violencia a tantas mujeres.

Puede que los millennials estén cargando sobre sus espaldas una esperanza que no les corresponde solo a ellos. Lo cierto es que en sus manos está la posibilidad de que las empresas, por ejemplo, comiencen a ir más allá de la venta de un servicio o producto, más allá de un KPI de rentabilidad o del valor estimado de la compañía en el mercado.

Más que un sueño

Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que llevó por nombre “Gestión de una cartera para impacto: Marco de Gestión de Impacto de BID Invest”, explica que, por ejemplo, el financiamiento se dará en el mediano y largo plazos, sobre todo, a las empresas que estén alineadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Y esto lo ven viable no solo porque la pandemia puso sobre la mesa la necesidad de que las compañías vean más allá de las ventanas de su empresa, que se comprometan socialmente, sino también, y así de claro es el estudio, porque los millennials están llegando a las jefaturas de las empresas.

Ciertamente las empresas con estrategias de reputación y propósitos sociales parecen ser cada día más, pero es probable que los millennials profundicen en estos temas e inicie con ellos en el poder una revolución silenciosa hacia lo verde, humano, transversal y diverso que rompa con lo viejo. Por el bien de la humanidad, que así sea.

*Periodista de negocios en Latam y consultor en comunicación empresarial.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.