Por Francisco Coll Morales

El turismo es un sector clave para la economía centroamericana. Los ingresos derivados por ese sector representan cerca de un tercio de la totalidad del Producto Interno Bruto (PIB) para algunos de los países que integran la región. Mientras que para aquellas naciones que bordean el mar Caribe, el turismo es una industria esencial.

Si atendemos al peso del turismo en determinadas economías de Centroamérica, podemos observar como cerca de un 20% del PIB en algunos países como Belice, o un 12% en países como Panamá, se encuentran supeditados a dicho sector.

En este sentido, como vemos, hablamos de un sector que soporta un gran peso en la economía de los países que se encuentran integrados en la región.

Unos países que, debido a la situación que atraviesa el turismo, dados los efectos de una pandemia como la que hoy nos acontece, se enfrentan a pérdidas millonarias.

En conjunto, podríamos decir que el sector turístico representa cerca del 5% del PIB, de media, de los distintos países que integran Centroamérica.

Si tratamos estos datos y hacemos el contraste con el PIB de estos mismos países, estamos hablando de una gran cuantía de millones de dólares que están dejando de ganarse, por consecuente perdiéndose, por la situación que se está dando.

Esto sumado a un escenario en el que las remesas, así como el resto de los sectores que conforman la economía de Centroamérica, están experimentando una fuerte paralización, ensombrecen el futuro de una economía que, pese a ser una tierra de riquezas, se ha visto muy castigada por distintos fenómenos que no han dejado de acechar a estos países con el paso de los años (desastres naturales, plagas, corrupción, delincuencia, etc).

En otras palabras, mientras que para el conjunto de América Latina y el Caribe los ingresos por turismo sólo equivalen a 1,8% de su PIB (1980-2008), para la subregión del Caribe en particular, dicho porcentaje se eleva hasta alcanzar el 16,6%.

Asimismo, en los países de Centroamérica llega al 5% en promedio (1980-2009), mientras que para algunos países de América del Sur, como es el caso de Uruguay, el peso es cercano al 4% en este mismo período.

Principal generador de divisas

Como se puede observar en los datos que se han mostrado, es evidente que el sector turístico juega un papel crucial en muchas economías de Centroamérica.

Además, ya no solo visto desde el punto de vista del crecimiento económico, sino también desde el punto de vista de la creación de empleo y de producción, así como en la generación de divisas.

Ya que, si cogemos los datos que muestran la contribución del sector, tanto directa como indirecta, a, por ejemplo, el empleo, estos permiten dimensionar la importancia económica que tiene dicho sector, tanto para la región como para su sociedad.

Pues, aunque sea un hecho meramente anecdótico, cabe destacar que desde el año 2013, el 20% de todo el empleo que se ha generado en el planeta ha sido generado por el sector turístico. A la vez que, cabría añadir, hablamos de un sector que, debido a su temporalidad, sabe adaptarse a situaciones que, como la actual, requieren mayor flexibilidad.

Esto es algo que Centroamérica, así como los países que integran esta rica región, tienen muy claro. Desde el inicio de la pandemia, el sector turístico, con unas pérdidas que, de acuerdo con la Organización Mundial del Turismo (por sus siglas en inglés, UNWTO), no encuentran precedentes en nuestra historia, ha sido el sector más damnificado por la situación.

Ante una pandemia que destacaba por su elevado nivel de contagio, las medidas de distanciamiento social obligaron a sectores que, como el turismo, requerían el contacto social, a cerrar y cesar inmediatamente su actividad económica.

Todo ello con el fin de contener un virus que se estaba cebando con aquellos países más temerarios y que, ante el miedo de confinar la economía, no adoptaban medidas de este calibre.

Ahora bien, tras la disipación de dichas medidas de distanciamiento social, la economía centroamericana reabre con la intención de, nuevamente, potenciar sus destinos turísticos, así como no dejar caer un sector que, como veíamos, es de vital importancia para ellos.

Para ello, entre sus estrategias, destaca el hecho de digitalizar su turismo, así como el establecimiento de un plan de reactivación; basado en protocolos de seguridad para el viajero, así como la recuperación de la conectividad aérea.

El objetivo de esto es, además de generar atracción de turistas extranjeros que puedan interesarse por estos destinos -a través de los portales digitalizados que prevén enseñar los lugares más destacados de los distintos destinos sin la necesidad de salir de casa-, ofrecer a los viajeros la garantía de que los riesgos son, a diferencia de en otros países, más limitados.

Pues, en conclusión, hablamos de una región que, tras una crisis severa como la que nos acontece, espera comenzar a operar, así como a apostar por un sector de vital importancia como es el sector turístico.

Planes para potenciar un sector de los que deberían tomar nota otra serie de países que, como México o España, presentan una mayor dependencia, de acuerdo con los datos que ofrece la UNWTO, y, aun así, siguen sin adoptar medidas y planes que tengan como fin revitalizar el sector.

Pues, hasta el momento, resulta curioso que, entre otros, Centroamérica haya sido una de las primeras regiones que, aun teniendo recursos más limitados, ha presentado planes para recuperar una industria de vital importancia para el bloque económico.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.