EFE.- La ausencia de una política fiscal con enfoque de género demuestra que en Honduras no hay voluntad política suficiente para impulsar cambios que permitan alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres y reducir la persistente pobreza en el país, alerta un estudio divulgado este jueves en Teguciga

El estudio titulado “Estado de la Tributación para la equidad de Género en Honduras” destaca que desde 2015 se han presentado disposiciones orientadas a avanzar hacia presupuestos orientados al género, pero los avances en su implementación “son limitados”.

La persistente pobreza y la desigualdad de género es “una muestra del fracaso de las políticas fiscales tanto en su dimensión de ingresos como de egresos”, añadió.

Además refleja que algunos programas estatales derivan en más trabajo y responsabilidad para las mujeres y “no han dado los resultados prometidos y esperados por la población”.

La pobreza afecta a más del 60% de los 9.3 millones de habitantes de Honduras.

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POLITICA FISCAL ES CLAVE

La autora del estudio, Ana Ortega, dijo que la política fiscal “es clave” para disminuir la brecha de género en Honduras, ya que es la herramienta del Gobierno para recaudar impuestos y luego “invertirlos en la sociedad”.

“Hablar de política fiscal es un punto de entrada para mostrar la voluntad política del Estado para (enfrentar) este tremendo desafío de avanzar en la disminución de la brecha de género”, enfatizó.

El estudio, que consta de cinco capítulos y fue presentado virtualmente, indica que en Honduras “no se registra ningún avance” en el ámbito de los ingresos, ni en la generación de estadísticas desagregadas por sexo, lo que todavía es un desafío pendiente para el Estado.

“También es un desafío superar el carácter regresivo de la política fiscal, cuya recaudación tributaria se sostiene básicamente en los impuestos indirectos, lo que violenta el principio de equidad que debe tener la tributación”, agregó.

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El sistema tributario de Honduras mantiene “una enorme cantidad de exoneraciones que constituyen privilegios fiscales derivados de la capacidad de incidencia de grupos de poder”, señala el estudio de la fundación.

A ello se suman las prácticas de “elusión y evasión fiscal, sobre todo de grandes empresas y personas vinculadas a los intereses arraigados y los poderes económico y político”.

PRECARIZACION DEL EMPLEO

Ortega indicó que Honduras se ha insertado a la economía competitiva y globalizada a cambio de “precarizar la vida de las mujeres, ofrecer salarios bajos y, en general, contrataciones precarias”.

El trabajo doméstico no remunerado es considerado “no productivo (porque) no genera ganancia”, por lo que el Estado “no lo contabiliza y la sociedad lo estigmatiza”, subrayó la investigadora.

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La desigualdad en el acceso al empleo remunerado es producto de una “histórica discriminación” y tiene “graves implicaciones” para que las mujeres pueden acceder a otros derechos sociales y económicos.

Y la “invisibilización en el mundo del trabajo condiciona la falta de reconocimiento en las políticas fiscales tanto en la recaudación como en la inversión de lo recaudado”, señala.

La reducción del gasto social en áreas como salud, educación, prevención y protección social y el aumento de la militarización de la seguridad publica tienen un impacto “diferenciado en la vida de las mujeres”, subraya el informe.

La violencia estructural y la inseguridad ciudadana que afecta a las mujeres en Honduras “las expulsa de sus comunidades y del país”, por lo que la justicia fiscal pasa “no solo por revertir a regresividad en términos del ingreso sino también en términos de género”, recalca el estudio de la fundación alemana.