Médicos independientes en Nicaragua prevén que entre finales de agosto o inicios de septiembre se dé una una segunda ola de COVID-19 en el país, pero lo que les preocupa es que haya un rebrote de mayor duración debido al retorno de la movilidad, la relajación de medidas y la promoción de aglomeraciones.

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En entrevista con La Prensa, el epidemiólogo Leonel Argüello sostuvo que “en la primera ola los datos que tenemos son bajos, 133 fallecidos los que plantea el Minsa y el observatorio 2652 muertes. Eso es lo que nos dejó la primera ola. Siempre hay más subregistro en las personas que se enferman, pero en las que se mueren hay menos. Es muy difícil precisar si este segundo brote será mayor, menor o igual, es muy difícil, por los datos, porque no sabemos de dónde es la gente que se juntó en los estadios u otras actividades, por eso no podes precisar dónde va a reventar”.

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Asimismo, Argüello explicó que que las últimas actividades promovidas por el gobierno del presidente Daniel Ortega rompen con el primer principio de prevención, además sostuvo que los eventos masivos son promoción del contagio.

“Aquí se han expuesto a más de 30 mil personas en las últimas semanas y todo esto puede generar más enfermos y más muertos y ahora, la duración de la epidemia se está alargando mucho y ese alargamiento tiene un efecto negativo en la salud mental y la economía del país”, comentó Argüello.