La pandemia de coronavirus SARS CoV-2 ha puesto en aprietos a los productores locales de leche. Desde marzo pasado, las restricciones en la actividad escolar y la baja actividad turística han hecho más difícil para los ganaderos comercializar su producto en República Dominicana.

Los productores ya enfrentaban una escalada en la importación de fórmulas lácteas y leche líquida, que ha aumentado alrededor de un 40% en los últimos cinco años, de acuerdo con registros del Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Lechera (Conaleche).

Estamos en una competencia desleal con subproductos importados, como los desnatados, y lidiando con la falta de control en el cumplimiento de normativas como el etiquetado de esos productos, que no muestran claramente al consumidor sus propiedades reales y la gente se confunde”, dice Eric Rivero, presidente de la Asociación de Productores de Leche (Aproleche).

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Importaciones al alza

En el año 2015, la media isla importó alrededor de 33.7 millones de litros de leche líquida, mientras que el año pasado esta cifra alcanzó los 47.7 millones de litros, indican estadísticas dadas a conocer por Conaleche.

Asimismo, la importación de quesos se ha duplicado en los últimos cinco años, al pasar de 9.7 millones de kilogramos en 2015, a casi 19 millones en 2019, a pesar de que el país cuenta con alrededor de 700 queserías —la mayoría informales— que bien pudieran cubrir gran parte de la demanda nacional.

Alrededor de 850 millones de litros de leche se producen al año en el país caribeño, de acuerdo con estadísticas de Conaleche, de los cuales un 55% se destina a las queserías, 35% a las grandes industrias, y el resto al consumo individual para la elaboración de dulces, entre otros.

Además, cada año este sector genera un movimiento comercial de 275 millones de dólares a puerta de finca, es decir, en la venta directa con los productores, indican estimaciones de Aproleche.

En medio de la pandemia se activó una campaña de apoyo a la producción de origen nacional, que ha impactado positivamente a los productores de lácteos. Por ejemplo, Grupo CCN, con su red de Supermercados Nacional y Jumbo, presentó recientemente una línea de yogures de diferentes sabores y queso de freír, entre otras propuestas.

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“Utilizamos leche fresca de ganado de Monte Plata, fresas de Constanza, y piña de la región de Cotuí, garantizando su frescura y trazabilidad, siendo toda la materia prima proveniente de tierra dominicana”, asegura Carla González, vocera de Supermercados Nacional.

No es suficiente

A pesar de que los centros educativos están cerrados, el gobierno continuó comprando a los ganaderos, aunque en menor proporción de lo que regularmente adquiere en su distribución semanal para el abastecimiento de los desayunos escolares.

Sin embargo, el apoyo local no ha sido suficiente para que muchos productores puedan dar salida a toda su capacidad productiva y han tenido que tomar medidas para reducir costos, como ordeñar menos veces al día a las vacas, mientras el precio en finca ha bajado en un 20% durante las últimas semanas, explica

Miguel Laureano, ejecutivo del Patronato Nacional de Ganaderos.
La exportación de leche o sus derivados podría ser una solución, iniciativa que tímidamente han emprendido algunas asociaciones. Por ejemplo, actualmente Monte Plata vende quesos a la comunidad dominicana en Estados Unidos.

Para que la exportación sea una realidad, los 50,000 productores, con apenas 15 cabezas de ganado, deberían recibir orientación para lograr los permisos requeridos para exportar, mientras aún no existen estadísticas ni registros específicos que describan la realidad del sector.