Por Ximena Soto

Muchos emprendedores ven a su negocio como un hijo al que acompañan durante su gestación y desarrollo, por lo que se rehúsan a dejarlo crecer sin su presencia, lo que les resta calidad de vida.

La idea aquí es que puedas construir un negocio que trabaje para ti, que te permita tener un estilo de vida y al mismo tiempo la mayor satisfacción por lo que vives y estás creando”, dice Gustavo Miranda, consultor de negocios de Vidas que Inspiran.

Esto ayudará a que las empresas no tengan un cuello de botella de operación en donde el emprendedor sea quien supervise, apruebe y libere procesos, sino que su marca corra sin problemas para que, eventualmente, no tenga que estar dentro de la operación o, incluso, pueda venderla.

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Las estrategias

Invierta tiempo en descubrir su propósito. Esto le ayudará a descubrir sus fortalezas y mantener una brújula sólida para sostener su pasión para cualquier cosa que emprenda.

Defina tres objetivos de la empresa. Incluya uno o dos de largo plazo para que dirija sus esfuerzos y los de su equipo sin que tenga que ejecutarlos usted mismo.

Enfóquese en ser redundante. Y en ser reemplazable por medio de sistemas o talento. Pregúntese para cada proceso: ¿Qué sistema puedo utilizar para sustituir mi presencia? ¿Subcontratar? ¿Delegar? ¿Quién es la mejor persona para desempeñar estas tareas?

Elija bien. Tome medidas (Indicadores de Desempeño o KPIs), rutinas y estructuras internas del organigrama para que su negocio y su equipo sean responsables y reportables, requiriendo un mínimo de su presencia.

Determine sus habilidades más fuertes. De esa forma podrá enfocarse en su propósito e invertir en desarrollar más negocios. Mientras, deje la operación de cosas en las que no es experto para otros miembros de la organización.

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