EFE).- Organizaciones civiles conformaron este miércoles la Red por la Equidad Democrática en Honduras, orientada a observar las elecciones primarias y generales, que se celebrarán en 2021, y promover la transparencia en los procesos.

“Ante esta deuda histórica de la clase política, a partir de esta fecha nos constituimos en la Red por la Equidad Democrática en Honduras (REDH) para realizar un proceso de observación electoral, independiente y no partidario”, indicaron los promotores de Red por la Equidad, entre ellos la Pastoral Social Cáritas y el Consejo Hondureño de la Empresa privada.

La Red busca promover “la equidad y la transparencia de las próximas elecciones, en cada uno de sus diferentes componentes, para fortalecer la democracia a través del monitoreo y control independiente, profesional y permanente del ciclo electoral en marcha”, dijo el director de la Pastoral Cáritas, Germán Cálix.

Los integrantes de la Red están “convencidos” de que el país centroamericano necesita crear y fortalecer instituciones públicas al servicio de la sociedad y reconstruir el tejido social, político y cultural para garantizar “el acceso al poder mediante elecciones equitativas, transparentes y competitivas”.

El objetivo de la nueva instancia es monitorear los “fenómenos estructurales que coartan el derecho de elegir libremente, perturban las normas y prácticas que gobiernan la ejecución del presupuesto público o las redes de poder que sostienen los cacicazgos regionales o el funcionamiento interno de los partidos”.

La Red también la integran el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH), el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la Asociación Nacional de Industriales de Honduras (ANDI), el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (FOSDEH) y SIEN Comunicaciones.

Para alcanzar mayores y mejores “estadios de democracia”, la Red considera necesario que existan instituciones públicas “profesionales, independientes de la clase política, inclusivas y plurales, capaces de controlarse entre sí, pero, sobre todo, eficientes y eficaces en la solución de los problemas urgentes”.

MAYOR PREOCUPACIÓN

A la titular del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad de la UNAH, Julieta Castellanos, le preocupa que se repita la crisis surgida por un presunto fraude en las elecciones de noviembre de 2017, en las que fue reelegido el presidente del país, Juan Orlando Hernández.

Tras casi tres años de los comicios, el Parlamento hondureño no ha aprobado las reformas electorales pendientes de cara a las elecciones del próximo año.

“Nos preocupa el hecho de que no todos los partidos tienen representantes en las mesas electorales, por eso la observación ciudadana tiene nuevas inquietudes y esperamos que no se reedite la experiencia del año 2017”, enfatizó Castellanos, exrectora de la UNAH.

La misma preocupación tiene Víctor Meza, director del CEDOH, uno de los mejores centros de investigación del país.

“Como sabemos hay reformas que pueden servir para avanzar, pero hay otras que pueden servir para retroceder, también hay reformas para consolidar”, subrayó Meza.

RED MONITOREARÁ Y EVALUARÁ

La Red realizará una vigilancia ciudadana desde el contexto local bajo un “enfoque que considera el proceso electoral como una actividad continua o cíclica, visto como algo integral, más que como acontecimientos organizados de forma discontinua o separada”.

La instancia monitoreará y evaluará la estructura y funcionamiento de las instituciones electorales, el clientelismo, la compra de votos, el gasto público, la participación política de mujeres, indígenas, afrodescendientes, personas LGTBI y con discapacidad.

Además, la violencia política, financiamiento de campañas, perfiles, propuesta y plataformas de candidatos y candidatas y la observación del día de las elecciones generales, de forma cualitativa y cuantitativa.

La Red hondureña se declaró en “alerta” por el retraso en la aprobación de las nuevas leyes electorales, la depuración del censo electoral, el poco o ningún debate público sobre asuntos como la segunda vuelta, la reelección presidencial y la ciudadanización de las mesas electorales.

También la entrega de credenciales con nombre del portador y la subsistencia de los partidos políticos que no logran cubrir el número de delegados en las mesas electorales y el riesgo de la pérdida total de la confianza en el sistema democrático, en particular de los más jóvenes.