Por Narciso Casado

La Región Iberoamericana asiste, como el resto del mundo, a un nuevo cambio de rumbo en una realidad asumida por todos, defendida y cuestionada: la globalización.

Un proceso en el que las cadenas de valor cobran protagonismo y en el que la región de Iberoamérica se ve abocada a apostar por una mayor integración, un decidido impulso al comercio internacional, con una clara apuesta por reforzar la seguridad jurídica y atraer flujos de inversión.

Estrategia que debe cimentarse en base a los ejes del multilateralismo, la sostenibilidad, la apertura, la seguridad jurídica, la digitalización, la innovación, la unidad y con un claro enfoque hacia las pymes.

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La apuesta por el multilateralismo en la Región no es una opción, sino absolutamente necesaria como garantía de futuro.

Antes del Covid-19 ya se habían producido transformaciones en las cadenas globales de valor, debidas al intenso desarrollo de la globalización, muy ligadas a los cambios tecnológicos y al contexto geopolítico. La pandemia ha trastocado claramente las reglas de juego.

Los expertos reunidos recientemente en el Foro digital “La regionalización de las cadenas globales de valor de bienes y servicios” organizado por el Consejo de Empresarios Iberoamericanos-CEIB, la Secretaría General Iberoamericana- SEGIB y la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios-FIJE, defendieron el concepto de cadenas de valor resilientes.

Otro referente que se está consolidando es la sostenibilidad, no sólo en los modelos de negocio, sino también en las cadenas de suministro.

En este sentido, deberíamos activar nuestra capacidad de implicación para generar más sostenibilidad en las cadenas de valor globales y de región, y contribuir a la creación de más oportunidades en Iberoamérica.

Para reactivar las cadenas globales de valor es crucial potenciar ventajas competitivas como la ubicación geográfica, la generación de empleo para los jóvenes, tratar de activar las industrias más golpeadas, e impulsar la colaboración público-privada a nivel región.

Hay que fortalecer las alianzas existentes y aunar esfuerzos para construir una Iberoamérica más resiliente, donde se promueva la retención del talento y se potencien las cadenas globales de valor.

El futuro cercano va a depender en gran medida de la calidad de los liderazgos, no sólo en los gobiernos, sino también en el sector privado y en las organizaciones sociales.

Se necesita mucha pedagogía y nada de demagogia, liderazgos propositivos y no defensivos, que apuesten por consensuar, y no por dividir o polarizar. Y es imprescindible el diálogo social; grandes dosis de este antídoto que conforma la mayor infraestructura de un país.

Atendiendo a esta nueva realidad, que no “normalidad” las organizaciones empresariales iberoamericanas han mostrado una gran actividad en los últimos meses, mediante el análisis y decididas aportaciones a grandes temas que conforman la hoja de ruta del futuro inmediato y han mostrado también su rostro más social y solidario.

Buena muestra de ello, son los foros celebrados bajo el lema “Más Iberoamérica” organizados por CEIB, SEGIB y FIJE, donde han participado destacados líderes empresariales y representantes políticos en todos estos meses.

La conclusión ha sido muy clara: “necesitamos más Iberoamérica para salir de la crisis, crear empleo, abrir nuevos mercados, pensar en nuevas ideas, invertir en nuestra gente, hacer más Región, reivindicando nuestro papel estratégico en una apuesta decidida por continuar creando un espacio iberoamericano más próspero, integrado, innovador y sostenible.

*Secretario Permanente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB)

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