Por César Addario

La reestructuración de la deuda de la República Argentina ha acaparado las noticias en cuanto a renta fija latinoamericana. Este nuevo canje de deuda no se traducirá en una baja sustancial de capital, pero sí en una importante reducción de intereses que ahorrarán al país unos US$35,000 millones en los próximos 10 años.

Se trata del noveno default de la historia de Argentina, con una reestructuración de deuda internacional que alcanzó a US$64,800 millones en bonos colocados en los mercados internacionales, tanto en dólares, como en euros y en francos suizos.

No ha sido un camino sencillo. La reestructuración comenzó con la presentación de una primera oferta de canje oficial el pasado 21 de abril, y concluyó con el vencimiento de aceptación de consentimientos de titulares de bonos el pasado 28 de agosto. El canje se oficializó el 4 de septiembre.

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Desde el comienzo, los acreedores rechazaron la propuesta argentina argumentando que, por un lado, la propuesta económica no era suficiente y, por otro, que la estructura legal era muy compleja e incluía ciertas cláusulas que no eran del agrado de los acreedores.

Finalmente, y después de cuatro largos meses de intensas negociaciones, el Gobierno argentino y los acreedores internacionales llegaron a un acuerdo que no solo mejoraba las condiciones económicas de la oferta, sino que también adaptaba la estructura legal de los nuevos bonos.

Este acuerdo no solo otorga a Argentina un alivio en el pago de intereses para los próximos 10 años, sino que también modifica algunas de las fechas de vencimientos previamente rechazadas por los acreedores, y mejora la propuesta económica sin que Argentina se vea obligada a aumentar el monto total de los pagos de capital o los pagos de interés comprometidos en la segunda oferta de canje formal.

Las fechas de pago sobre los nuevos bonos serán el 9 de enero y el 9 de julio en lugar del 4 de marzo y el 4 de septiembre, y los  nuevos bonos a ser emitidos como compensación por intereses devengados y compensación por consentimiento adicional comenzarán a amortizar en enero de 2025 y vencerán en julio de 2029, un año antes de la previa propuesta argentina.

Además, los nuevos bonos 2030 en dólares y en euros comenzarán a amortizar en julio de 2024 y vencerán en julio de 2030, donde la primera cuota tendrá un monto equivalente a la mitad de cada cuota restante.  Adicionalmente, los nuevos bonos 2038 en dólares y en euros a ser emitidos como contraprestación por los bonos de descuento existentes comenzarán a amortizar en Julio de 2027 y vencerán en enero de 2038.

De esta manera, Argentina canjeará 29 series de bonos internacionales por 10 nuevas series y otros dos bonos que servirán como compensación por intereses atrasados y no abonados -en default- desde el pasado mes de mayo. Argentina ahora comenzará a pagar intereses de deuda a partir de julio de 2021 y amortización de capital a partir de julio de 2024.

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Además, al valorar la condición de la deuda argentina a partir de este nuevo canje, hay que tomar en cuenta que el stock de deuda contraída con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y con las entidades multilaterales y bilaterales, aun no ha sido reestructurada. Los vencimientos correspondientes a estos acreedores, muy posiblemente serán postergados y sumados a los vencimientos de la deuda pública.

En la parte legal, el acuerdo limita la capacidad del Gobierno argentino de “re-asignar” o excluir aquellas series de bonos que impidan activar las Cláusulas de Acción Colectivas, y o frece a los acreedores la posibilidad de abandonar futuros canjes hasta cinco días posteriores al cierre de la operación. Esta cláusula también fue utilizada por Ecuador en su reestructuración más reciente.

El Gobierno argentino logró su principal objetivo: reducir sustancialmente los compromisos internacionales durante los próximos 10 años, por cerca de US$35,000 millones. Sin embargo, la carga de deuda sigue intacta y los pagos ahora comenzarán a pesar en las espaldas del país a partir del año 2025. El canje no ha sido una solución definitiva ni de largo plazo.

*Experto en estrategias de Deuda Soberana de los Mercados Emergentes en América Latina.

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