EFE.- La pandemia de la COVID-19 ha profundizado las difíciles condiciones de vida de las personas, alertaron este jueves en Honduras funcionarios y expertos, que además llamaron a terminar con el estigma y la exclusión social que sufren las personas contagiadas con el coronavirus o sospechosas de haber contraído el virus.

En la presentación de la campaña “La solidaridad salva vidas”, el director del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh, privado), Mauricio Díaz, dijo que el coronavirus SARS-CoV-2 ha “profundizado las ya difíciles condiciones humanas” en el mundo, en especial en el país centroamericano.

“Además de profundizar y agudizar esas situaciones, no podemos desconocer que hay un impacto que afecta el estómago de la gente, pero también afecta la mente, el corazón de las personas y esto es algo, al menos en nuestro país, muy lejos de atender como un asunto de gran importancia”, enfatizó.

Infectase de algunas enfermedades en Honduras, como la COVID-19, suele ser “un asunto castigado y que ha llevado incluso al genocidio” debido a los prejuicios sobre el mal, señaló Díaz.

“No se puede desconocer que quien tiene una enfermedad suele ser una persona marginada”, subrayó el ejecutivo del organismo hondureño, que abogó por el fortalecimiento de la Secretaría de Derechos Humanos.

Poco presupuesto para DD.HH.

Sin precisar cifras, Díaz cuestionó que las Fuerzas Armadas de Honduras tengan “muchísimo más presupuesto” que la Secretaría de Derechos Humanos.

“Honduras no va poder continuar en un mal equilibrio de asignación de recursos para los próximos años. El deterioro será más fuerte, más agudo y, por lo tanto, es necesario que los recursos, que siempre son escasos, sean mejor asignados”, señaló.

Las autoridades hondureñas deben apostar por el “rediseño de las políticas públicas” y asignar recursos a sectores prioritarios para “potenciar mayores posibilidades de ejecución de políticas públicas más apropiadas”, añadió.

Según Díaz, la estigmatización como efecto de la pandemia de coronavirus debe atenderse “desde los aspectos psiquiátricos, un plan que no está suficientemente contemplado en la asignación de recursos”.

Exclusión social, un asunto de vieja data

La exclusión social “no es nada nuevo” en Honduras, aseguró el representante de la ONG Oxfam en Honduras, Jorge Redman.

Las familias que trabajan en la economía informal, migrantes retornados y personas despedidas o suspendidas de su trabajo por la pandemia viven en “condiciones de pobreza y desigualdad” y han sufrido “toda su vida” el estigma social, subrayó.

“La estigmatización debilita la cohesión social y provoca el aislamiento de estos grupos. Para las personas en situación de pobreza las redes de solidaridad comunitaria pueden ser su único apoyo y al ser excluidas, sufren más”, enfatizó Redman.

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Destacó además que el estigma además de “agravar el sufrimiento de las personas sin acceso a fuentes de apoyo, fomenta conductas que pueden hacer más probable que el virus se propague”.

Instó a las autoridades a construir “la confianza y difundir información sencilla, clara, evitar especulaciones y rumores, generar empatía y solidaridad, en especial con los grupos más vulnerables”.

Díaz y Redman participaron este jueves, junto a la ministra hondureña de Derechos Humanos, Karla Cueva, en el lanzamiento de la campaña “La solidaridad salva vidas”, que estará presente en los medios de comunicación y su objetivo es combatir el estigma surgido alrededor de la enfermedad.

Los sectores más estigmatizados son los migrantes retornados, el personal sanitario y las personas que se han recuperado de la enfermedad.

Panorama difícil de entender 

La ministra de Derechos Humanos dijo que la discriminación es un tema “transversal y que más preocupación despierta” en los órganos de tratados de derechos humanos.

El coronavirus ha generado un “panorama muy difícil de poder entender hacia donde podemos ir y a marcado dificultades para todos los Estados”, señaló.

“La pandemia vino a poner en evidencia realmente la ya estructural cultura de discriminación y estigmatización, no solo a los grupos vulnerables, estamos hablando que a este riesgo de estigma se ha sumado el personal de la salud, migrantes y empleados domésticos”, enfatizó Cueva.

Honduras registra un total de 69.660 personas contagiadas y 2.102 muertos a consecuencia de la enfermedad, según cifras oficiales.

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