Por Uriel Naum Avila*

Recientemente Merco dio a conocer su ranking de “Las 100 empresas y los 100 líderes con mejor reputación”, focalizado de manera particular en México. La buena noticia fue que la representación de mujeres fue mayor que en otros años. La mala noticia es que siguen siendo muy pocas, apenas 16, en comparación con los 84 hombres que aparecieron en el listado.

Es una tendencia que se repite en América Latina. Los hombres siguen siendo mayoría en la alta dirección de empresas de la región; sin embargo, no es casualidad que en el periodo de pandemia las mujeres se hayan vuelto un poco más visibles en el tema de reputación.

Es claro que Covid-19 ha traído consigo la necesidad de que las empresas traspasen las paredes de los corporativos y retornen en beneficios sociales parte de la rentabilidad que tienen por la venta de sus servicios o productos.

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Las audiencias no solo esperan, de hecho ya están cansadas de ello, solo mensajes de lo que las empresas dicen hacer, sino muestras de que en realidad lo hacen. Es esa conexión entre una y otra cosa (storytellin-storydoing) lo que conforma la reputación empresarial.

Pero ningún cambio será posible bajo los mismos esquemas de pensamiento que hoy predominan. Solamente visiones frescas, innovadoras, con nuevas respuestas a los grandes problemas que sacuden a las organizaciones pueden reconstruir sobre activos intangibles como la reputación.

Ese aire fresco lo pueden dar las nuevas empresas (Cabify, Uber y muchas otras exponenciales ya nacieron haciéndolo), las nuevas generaciones que comienzan a tener puestos de liderazgo y las mujeres.

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Por cierto, de acuerdo con Itzel Torres, directora de Merco México, con quien conversé sobre este tema, la mayoría de las personas que gestionan la participación de su empresa en el ranking de reputación son mujeres, no importa si están dentro del área de Comunicación, Relaciones Públicas o específicamente a cargo de un departamento de Reputación.

“Y son las mismas que vienen trabajando en temas como gestión de talento, innovación, compromiso social y presencia internacional. Es claro que con el tiempo la reputación se está haciendo de otros factores u otras dimensiones en las que participan las mujeres activamente”, comentó la ejecutiva de Merco.

Una cosa apunta Itzel Torres: posiblemente las organizaciones estén trabajando fuerte en temas de inclusión, diversidad y empoderamiento de la mujer, sin embargo, y es un punto muy importante a reflexionar, esto no quiere decir que estén preparadas para que mujeres asuman puestos de liderazgo y los cambios, entre ellos los reputacionales, ocurran.

*El autor es periodista de negocios en Latam y consultor en comunicación empresarial