Las empresas de Centroamérica y República Dominicana (CARD) tendrán que encontrar oportunidades de crecimiento a pesar de que experimentan uno de los entornos económicos más inhóspitos de toda la historia de la humanidad, razón por la que la innovación, la búsqueda de nuevos mercados y la diversificación de sus actividades serán vitales.

Pero el reto será mayúsculo, pues de inicio el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó en junio una caída de -4.9% en el Producto Interno Bruto (PIB) global de 2020.

En este panorama, Latinoamérica y el Caribe será una de las áreas más afectadas (-9.4%), junto con la Zona del Euro (-10.2%) y Estados Unidos (-8.0%), los cuales también son los destinos naturales para las exportaciones de los industriales de la región.

Por fortuna, el organismo internacional espera que el mundo regrese al camino del desarrollo el próximo año, por lo que las compañías deberán tomar decisiones de cara al futuro, el cual será completamente distinto al que visualizaban hace algunos meses, dados los cambios que propició la pandemia, como el aumento del comercio electrónico, la caída en el poder adquisitivo, y la incertidumbre de inversionistas y consumidores en general.

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Oportunidades de negocio

En este sentido, las compañías que tienen mayor fortaleza y reservas económicas deberán rastrear nuevas oportunidades, como la expansión a sectores que hayan quedado sin proveedores debido a que los que había quebraron o disminuyeron sus capacidades, o incluso proponer la compra de esas firmas que cayeron en desgracia.

Pero también deberán saber leer cómo entrar en los nichos de mercado que tarde o temprano retomarán el crecimiento, como el desarrollo de centros comerciales en El Salvador y Guatemala o de proyectos turísticos de corte sustentable en Costa Rica, donde venían cobrando auge las industrias relacionadas con la medicina, la biología y la química.

A esto hay que sumar actividades que de un momento a otro explotarán en América Latina, como ya está ocurriendo en Estados Unidos: software de servicios de tecnologías de la información, redes y equipamiento; biotecnología; medios y entretenimiento; dispositivos y equipos médicos; energía industrial, y productos de consumo.

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Ante esta posibilidad, las compañías deberán hacerse del personal especializado que las guiará por estos nuevos negocios, pero también contar con la infraestructura necesaria, cadenas de suministro y alianzas estratégicas, de modo que estén preparadas cuando llegue el periodo de recuperación económica.

Días de innovación

Mientras la región vuelve a crecer, también será preciso que revisen en dónde pueden lograr eficiencias e invertir ahí, tanto en procesos como en la parte administrativa, de modo que sea más sencillo destinar recursos a sus nuevas divisiones o subsidiarias, para lo que será vital financiar el desarrollo de nuevas tecnologías.

La clave estará en la innovación, para que las empresas estén listas cuando comencemos a salir de manera más palpable del bache que ha significado el Covid-19 y la crisis sanitaria que desató.

Dicen que “el que pega primero pega dos veces”, así que no hay que tener miedo y la mejor estrategia es sentar las bases para tener un lugar protagónico en la recuperación económica pues, de acuerdo con el FMI, el próximo año el mundo alcanzará un PIB de 4.5% y América Latina y el Caribe de 3.7%.

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