EFE.- Honduras se enfrenta a la urgencia de avanzar a la segunda fase de la reapertura económica para evitar más efectos sobre su débil economía, pero con la curva de contagios del coronavirus aún en ascenso, dijo a Efe el representante del sector privado en la Mesa Multisectorial, Alden Rivera.

“Es momento de que avancemos con decisión, con toda la precaución necesaria bajo la gradualidad y el orden que se estimó en el plan para la reapertura económica, y con la responsabilidad que tanto el Gobierno como el sector privado deben mantener vigente para poder avanzar en una reapertura que no tenga consecuencias trágicas en términos sanitarios”, subrayó.

Rivera, quien es subdirector de Operaciones de la Asociación Hondureña de Maquiladores (industria ensambladora), aseguró que Honduras está “lista” para pasar a la fase dos de la reactivación económica, aunque reconoció que la tasa de casos positivos por coronavirus “se mantiene constante”.

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Un día después de que fueron confirmados los primeros dos casos de COVID-19, el Gobierno que preside Juan Orlando Hernández decretó el 12 de marzo un estricto confinamiento que se ha ido prolongando, la última vez hasta el 4 de octubre, con la expectativa de disminuir la velocidad del contagio.

El Parlamento hondureño autorizó que el Gobierno buscara hasta 2.500 millones de dólares con los organismos internacionales para enfrentar la pandemia y entregar raciones de comida a las familias más pobres para que se quedaran en casa, sin trabajar por varias semanas.

Honduras, con más del 60 % de sus 9,3 millones de habitantes en la pobreza y cerca del 60 % de su Población Económicamente Activa (PEA) en el mercado informal, vive un “momento oportuno para avanzar” en la reapertura económica y tratar de “recuperarnos del impacto que han tenido los seis meses de cuarentena que hemos vivido”, señaló Rivera.

IMPORTANCIA DE PASAR A UNA MAYOR REACTIVACIÓN ECONÓMICA

Más de 350.000 trabajadores perdieron sus puestos de trabajo, especialmente en micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el grueso del mercado laboral, según cifras citadas por Rivera, exembajador de Honduras en México.

“Esa cifra se podrá mejorar entre un 20 % y 30 %; es decir, que podríamos llegar al cierre de 2020 con una pérdida de empleo superior a los 200.000”, añadió.

Rivera instó a las autoridades y empresarios a buscar mecanismos para atender la situación de vulnerabilidad de las personas que han perdido su empleo por la pandemia, y dijo que espera que el presupuesto nacional para 2021 incluya la continuidad de programas de alimentos solidarios, de inversión pública que genere puestos de trabajo e inversión en infraestructura social.

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De avanzar a la segunda fase de la reactivación económica, en los municipios con menos incidencia de COVID-19, las empresas podrán laborar hasta con el 80 % de sus empleados, los de mediana incidencia con el 60 % y, en las regiones con más casos, solo podrá trabajar el 40 %, explicó.

El objetivo de avanzar en la reapertura económica, según Rivera, es que las familias hondureñas y los colaboradores de las empresas puedan “recuperar su poder adquisitivo y seguir adelante con sus vidas de una manera digna, trabajando”.

También permitirá dinamizar la débil economía de Honduras, que está seriamente castigada con la imposibilidad de operación de las empresas y por la pérdida de alrededor de 35.000 millones de lempiras (1.420 millones de dólares) por recaudación fiscal, añadió.

“Es importante que avancemos en esta ruta, pero solo podemos hacerlo si tenemos condiciones sanitarias, de salud y control de la pandemia que nos permitan avanzar en una reapertura económica que es importante para el futuro de la nación”, enfatizó.

En el primer semestre del año, la economía de Honduras se contrajo un 10 % debido al impacto de la crisis sanitaria por la pandemia, en tanto que el Producto Interno Bruto (PIB) se prevé que caerá entre 7 % y 8 %, según cifras del Banco Central del país.

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RESPONSABILIDAD DE LA CIUDADANÍA

El empresario dijo que es imposible mantener paralizada la economía y apeló a la responsabilidad individual de los ciudadanos para evitar un rebrote de contagios.

“Debemos estar conscientes de que el virus sigue estando en la comunidad, sigue siendo de carácter comunitario y va a seguir formando parte de la vida por lo menos los 10 o 12 meses hasta que Honduras tenga acceso a la vacuna”, subrayó.

Las autoridades hondureñas autorizaron el domingo la circulación de personas a dos dígitos, a partir de su carné de identidad, o pasaporte en el caso de los extranjeros, pero el confinamiento todavía restringe el desplazamiento de menores de edad y mayores de 60 años.

El transporte público también ha reanudado su servicio parcialmente, mientras que lugares de ocio, como museos, centros culturales, cines, estadios o gimnasios siguen cerrados.

Los restaurantes, que hasta ahora solo tenían permitido servir comida para llevar, podrán atender a los clientes en su interior con un aforo máximo del 50 % de su capacidad.

INDISCIPLINA AUMENTARÁ CONTAGIOS

Todos los sectores coinciden en la importancia de reactivar la economía, de manera gradual, pero la actividad podría elevar los contagios, que ya suman 72.075, y los muertos superan los 2.200, según médicos que están al frente de la lucha contra la pandemia.

Una mayor circulación de personas y la indisciplina social podrían aumentar el contagio de COVID-19, dijo a periodistas el infectólogo hondureño Tito Alvarado.

“A nuestra población no le gusta ser disciplinada, entonces va a pagar las consecuencias de esa indisciplina y va a empezar a infectarse”, subrayó.

El especialista pidió a la ciudadanía que refuerce sus medidas de previsión personales, especialmente en las unidades del transporte público, considerado uno de los mayores puntos de contagio de la COVID-19.

Instó además a las autoridades y a la población a “prepararse para una oleada más” de contagios de coronavirus en Honduras.