Ofuscado y a gritos, el presidente de la República, Carlos Alvarado defendió su propuesta de negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) remolcada por el aumento en los impuestos.

La intervención del mandatario se dio en el marco de la celebración de este miércoles del Consejo de Gobierno en la ciudad de Puntarenas, en conmemoración del fusilamiento de Juan Rafel Mora y José María Cañas, después de que los diputados opositores que representan a la provincia le reclamaran por haber llamado “irresponsables” a quienes se oponen al aumento de los impuestos para salir de la actual crisis, que vino a empeorar el Covid-19.

Legisladores como Carmen Chan (Nueva República) y Franggi Nicolás (Liberación Nacional) emplazaron al gobierno y al residente.

La primera dijo que el gobierno de Acción Ciudadana (PAC) se ha divorciado de los intereses de la patria y los calificó como “traidores”.

La verdiblanca, en tanto, defendió las protestas que se han dado este miércoles en varias partes del país en contra del nuevo paquete de impuesto que impulsa el Gobierno.

Nicolás dijo que hay sectores de la población que no aguantan más impuestos y que están molestos por el despilfarro, la corrupción y porque su administración quiere vender “a precio de gallina flaca” varias instituciones públicas con el pretexto de pagar la deuda.

“Es muy fácil llamar irresponsables a los que se oponen a más impuestos cuando se vive en el privilegio, señor presidente.” Es muy fácil llamar irresponsable a un pueblo, señor presidente, que usted hace rato no quiere verlo a los ojos”, le reclamo la liberacionista a Alvarado.

“No somos irresponsables los que nos oponemos a los impuestos, no señor. Irresponsable es exprimir al pueblo que a no aguanta, a la clase más desposeída. Irresponsable es no querer generar empleo cuando tiene las herramientas y la gente que le quiere ayudar (…) irresponsable es darle la espalda a los pescadores, a las peladoras de camarón y a los agricultores”, le espetó por su parte Melvin Núñez, de Restauración Nacional.

Compara su gestión con la de héroe nacional

Ante los reclamos, Carlos Alvarado comparó su gestión actual de la crisis económica con las proclamas que lanzó Juan Rafael Mora antes de la campaña de 1856.

“Él estaba preparando a su pueblo para decirle `vienen tiempos durísimos´, con la gran similitud de que Mora y Cañas no solo enfrentaron una guerra contra el invasor, sino una pandemia (la epidemia del cólera)”, dijo.

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Alvarado agregó, antes las críticas, que hoy el país está ante una disyuntiva “severa” que obliga a actuar y a asumir compromisos para preservar la estabilidad.

“Como no es popular ir a la guerra, tampoco es popular hacer lo correcto. Por algo duramos 20 años sin hacerlo”, afirmó, en una mención tácita de los obstáculos que enfrentó el país para realizar un ajuste tributario que permitiera una mayor recaudación al Gobierno Central para sanear las finanzas públicas.

De inmediato reiteró que el país no tiene margen fiscal para enfrentar la crisis actual, empeorada por el Covid-19.

“Yo tampoco quiero vender el patrimonio institucional de Costa Rica, por eso no hemos puesto sobre la mesa (la venta de) del ICE, ni a los bancos. Yo no voy a vender ese patrimonio”, recalco.

Y, agregó de inmediato: “pero si no vamos a vender ese patrimonio y no vamos a subir impuestos, ¿qué vamos hacer?, ¿vamos a despedir gente del sector público?, ¿vamos a tener los votos para despedir a esa gente?, ¿del Magisterio, de la Policía, de dónde? Ese es nuestro dilema”, contesto a los diputados.

El mandatario hizo un recuento de acciones que según él prueban el compromiso de su administración con el ahorro de recursos públicos. Entre estas mencionó un recorte de 318.000 millones en la ejecución presupuestaria de este 2020 y la recuperación de 36.000 millones en cobros a deudores morosos de impuestos.

“(…) Ese es mi dilema. Ese es nuestro dilema, como sociedad. Solo cuando llegamos al momento de la comprensión de que no solo me afecta a mí como persona, sino a todos, es que tenemos que entender que todos tenemos que dar algo. (…) (La reforma fiscal) no tienen que tocar a los más pobres y está hecho para eso: no toca salarios de más del 70 % de la población, la más vulnerable y devuelve la transacción al quintil más pobre, la gente más pobre no sale tocada. Sí, toca a otros: a los que tienen salarios superiores, a las empresas, a las grandes transacciones”, afirmó sobre el paquete de impuesto que el Gobierno va a llevar al FMI.

“En la medida de lo posible hay que intentar estar unidos. Solo así les ganamos a los filibusteros, en unión (…). No hay una salida sencilla ni de la pandemia ni de la crisis económica ¡No la hay! Y perdón si es un baño de realidad en eso, como lo pretendió ser la Segunda Proclama (de Juan Rafael Mora) (…)”, cerró el presidente, quien recordó que él y su gabinete se rebajaron los salarios.

La administración de Alvarado pretende con esa propuesta fiscal obtener un servicio ampliado del FMI (SAF) por $1.750 millones para financiarse durante los próximos años.

Con información de CRHoy  

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