Por Cesar Addario*

Ecuador ha logrado reestructurar US$17,000 de su deuda. El desempeño de esta economía, que además está dolarizada, depende mucho de los vaivenes del mercado petrolero.

El desempeño de la economía ecuatoriana ha estado fuertemente ligado al comportamiento de los mercados petroleros. Esto es evidente cuando se revisan las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) y otros indicadores durante el último sexenio.

Los problemas recientes de bajas en los precios internacionales del crudo, y déficits en la balanza de pagos de este país, que además está dolarizado, llevaron a un crecimiento importante en su deuda externa.

Recientemente, el gobierno de Ecuador consiguió que los tenedores de 10 series de títulos, por poco más de US$17,300 millones, aceptaran su propuesta de canje, por tres títulos a vencer en 2030, 2035 y 2040. Estos fueron emitidos el pasado 31 de agosto, por un total de US$15,563 millones, y un cuarto, por más de US$1,000 millones, por los intereses acumulados mientras se definía el canje.

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Para Ecuador, este trato representa un alivio en los montos que debía afrontar en cuanto al servicio de la deuda durante los próximos 10 años, con tres ventajas: aumento de plazo, menos tasa de interés, y reducción de capital.

Pero, ¿cómo llegó Ecuador a esta situación? Los datos muestran una combinación de ralentizaciones o decrecimientos en la economía, déficits en su balanza de pago, y deterioros en el precio del petróleo como causa principal. Otros factores, como el fortalecimiento del dólar, también tuvieron peso.

En 2014, la economía de Ecuador creció un 3.8 % en términos reales, debido principalmente al desempeño de los sectores de construcción y manufactura. La deuda externa alcanzó los US$17.6 billones ese año, equivalente al 17.2 % del PIB, y la inflación cerró en un 3.7 %.

Para 2015, el crecimiento en términos reales fue apenas del 0.1 %. Esta ralentización se debió a la reducción en las ganancias por la baja en el precio del petróleo. La deuda, en cambio, siguió creciendo y alcanzó los US$20.2 billones, un 20.2 % de su PIB, un incremento del 15 % en comparación con el año previo, mayormente debido a la emisión de títulos con vencimiento en 2020.

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Al mismo tiempo, la tasa de desempleo aumentó desde un 3.8 % en 2014, a un 4.8 % en 2015, como consecuencia de la misma ralentización de la economía.

En abril de 2017, el Banco Central confirmó una contracción de la economía: el PIB paseo de US$70,175 millones en 2015, a US$69,068 millones en 2016, es decir, un decrecimiento del 1.6 % en términos reales, nuevamente a causa de la caída en el precio del petróleo, el fortalecimiento del dólar y el impacto de un terremoto en la zona de Pedernales.

Una recuperación  leve se registró para el cierre de 2017, con un crecimiento del 2.4 %, sostenido por un incremento en el consumo, tanto público como privado, debido al aumento en las importaciones tras la eliminación de algunas salvaguardas, y al incremento de actividades no petroleras.

El crecimiento continuó en 2018, aunque a un ritmo menor, de apenas el 1.4 %, gracias a un incremento en el gasto del gobierno, a un mayor gasto de los hogares  y un leve aumento en la exportación de bienes y servicios.

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El dato de los primeros nueve meses de 2019, comparado con el mismo periodo de 2018, apunta a un incremento del 0.55 % en términos reales, pero para el cuarto trimestre hubo un decrecimiento del 0.1 % debido a una pronunciada caída en el sector construcción (-4.9 %), del consumo general del gobierno (-2.8 %), y del gasto gubernamental en general (-2.8 %).

Ya que se trata de una economía dolarizada, el balance de pagos es importante para determinar la disponibiidad de dinero. Un balance positivo incrementaría el suministro de dinero y uno negativo, lo reduciría.

Entre 2014 y 2018, Ecuador ha experimentado fluctuaciones entre déficits y superávits en su balanza de pagos. Mientras hubo superávit en 2016, por ejemplo, hubo déficits en 2014, 2015, 2017 y 2018.

Para tratar de predecir cómo le irá a esta economía hay que seguir de cerca los vaivenes de los mercados petroleros, o los esfuerzos que se hagan, desde el interior del país, para reducir la dependencia al crudo y generar riqueza a partir de otras fuentes.

*Experto en estrategias de Deuda Soberana de los Mercados Emergentes en América Latina.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.