Por Glòria Batllori

La actual crisis sanitaria y económica causada por la pandemia COVID-19 impacta de manera particular a la liquidez de las pequeñas y medianas empresas (pymes), por distintas razones. Por un lado, con excepción de algunos sectores que han visto un aumento en sus ingresos, en la mayoría de los casos, la reducción de los mismos implica menos flujos de caja, algo que, en la estructura de costes, afecta directamente a los gastos fijos (como, por ejemplo, el alquiler de un local, los seguros o algunos sueldos) y los negocios de estas características suelen tener menos margen de maniobra para adaptarse a esta situación. Por otro lado, el acceso a financiación disponible para las pymes es más limitado que para las grandes empresas: los bancos prefieren conceder préstamos a empresas de mayor tamaño, o a empresas sin problemas de financiación.

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En este contexto, para hacer frente a la presión en la liquidez durante la pandemia, estas son las principales herramientas de gestión que pueden utilizar las pymes:

  • Búsqueda de financiación adicional;
  • Reducción de costes operativos;
  • Cancelación o aplazamiento de inversiones;
  • Refinanciación de la deuda;
  • Ayudas del gobierno;
  • Capital de trabajo (por ejemplo, adelantos de los clientes, optimización del inventario, financiación de los proveedores);
  • Monitorización de la generación de flujos de caja y posición de tesorería a muy corto plazo;
  • Escenarios de presupuestos de tesorería.

En primer lugar, la financiación adicional debe tener como objetivo la supervivencia del negocio a corto plazo. Las pymes deben aumentar el número de meses de necesidad de caja para sobrevivir en la pandemia: en el pasado, la posición de caja conservadora podía ser de un año de cobertura de los pagos; en estos momentos, la posición conservadora se ha alargado. De alguna manera, las pymes se parecen a las start-ups que deben gestionar la caja para poder sobrevivir al menos un año, sin ingresos.

Asimismo, la proyección de escenarios es fundamental en momentos como el actual, que se caracterizan por un elevadísimo nivel de incertidumbre. En tiempos así, debemos estar preparados para tomar decisiones rápidas a medida que las circunstancias van cambiando. Construir escenarios es la herramienta más eficaz para ello.

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De igual forma, es particularmente importante para las pymes gestionar correctamente su activo circulante, que debe ser optimizado, sobre todo, en empresas que producen o distribuyen producto y no cobran al contado. Éste consta de tres partidas: la inversión en existencias, el crédito a clientes y la financiación de proveedores. Para una buena gestión, se pueden buscar alternativas que pivoten sobre esos tres elementos:

  1. Existencias: el objetivo es trabajar con un nivel mínimo sin entrar en roturas. Por ejemplo, en el caso de las existencias de materia prima se puede trabajar junto a los clientes para planificar mejor la producción y acercarse a una producción bajo pedido; o que el proveedor sirva el pedido en cuanto sea necesario.
  • Crédito de clientes: en este caso la propuesta clave para mejorar la liquidez es que el cliente adelante el pago. Es implementable en el caso de grandes empresas que, como clientes, sí tienen acceso a financiación y quieren dar apoyo a su cadena de suministro local. Otras acciones de menor calado es asegurarse de que el proceso de facturación funcione a la perfección y que no se pierdan días.
  • Financiación de proveedores: de manera similar al crédito de los clientes, se pueden negociar extensiones en las condiciones de pago a empresas de mayor tamaño y con acceso a la financiación.
  • Financiación de los bancos: La utilización de los préstamos de bancos públicos, si se obtienen, proporciona condiciones de coste y garantías muy favorables.

Por último, ¿cuáles son los riesgos de no hacer bien las cosas?El riesgo más importante es la quiebra por falta de liquidez. El segundo riesgo más importante es la quiebra por falta de solvencia. Las ayudas para resolver la liquidez antes mencionadas afectan negativamente la solvencia. La solvencia, es decir, un nivel de endeudamiento bajo, determina el margen de maniobra que tenemos en épocas de recesión. Las pymes con más posibilidades de sobrevivir a una bajada de las ventas son aquellas que cuentan con niveles elevados de tesorería y de solvencia. Resolver esta situación crítica con deuda disminuye las probabilidades de supervivencia en el futuro.

En conclusión, frente a desafíos como los que presenta el contexto actual, primero hay que resolver la situación de liquidez y, segundo, reflexionar sobre el modelo de negocio y los nuevos patrones de comportamiento, para así poder construir un futuro sólido de cara a las próximas crisis que se puedan presentar.

*Profesora asociada del departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad de Esade.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.