EFE.- El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, pidió este miércoles “llevar la discusión a la mesa y deponer los bloqueos”, que han caracterizado las protestas de los últimos 8 días y que hasta el momento han dejado un centenar de policías heridos y 60 personas detenidas.

El mandatario costarricense, en unas declaraciones distribuidas a los medios, indicó que comprende el “malestar de una parte de la ciudadanía por la suma de situaciones difíciles” durante este año pero que el hecho de bloquear calles es “restringir la libertad de los otros y es un delito”.

“Le pido a los manifestantes de buena fe y con propuestas concretas y territoriales que depongan los bloqueos y llevemos la discusión a la mesa. Esto también para que la Fuerza Pública, y las autoridades competentes puedan terminar de llevar adelante su actuación contra las estructuras criminales o delictivas”, destacó Alvarado.

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El gobernante añadió que muchos de esos puntos de bloqueo “han sido infiltrados o tomados por estructuras delictivas, y de crimen organizado”, lo cual ha sido “confesado por parte de los organizadores del movimiento, quienes, como sabemos, no tienen el control de estas manifestaciones”.

Tanto el ministro de Seguridad Pública, Michael Soto, como el dirigente de los manifestantes, José Miguel Corrales, confirmaron hoy que varios puntos de las protestas han sido tomados por estructuras delictivas y de crimen organizado.

Ya se cumplen ocho días de protestas organizadas por el grupo llamado “Movimiento Rescate Nacional”, para oponerse a una eventual negociación del Gobierno de Costa Rica con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En los últimos días las manifestaciones se han vuelto cada más violentas con ataques de bombas molotov hacia policías, quema de vehículos y patrullas, lanzamiento de piedras y cobros a conductores para ceder el paso, lo que ha dejado como saldo 100 policías heridos y 60 personas detenidas en los enfrentamientos que se han presentado, principalmente, en la provincia de Limón (Caribe) y en la de Puntarenas (Pacífico).

Los protestantes además han puesto troncos, combustibel y llantas incendiadas en la carretera para bloquear el paso e impedir el libre tránsito de las personas, lo que ha causado daños económicos a los sectores productivos.

“En estos momentos es golpear nuestra producción cuando más necesitamos que se active para recuperar los empleo que se han perdido (por la pandemia). Entendiendo esto, comuniqué la país que no seguiríamos con la propuesta inicial que presentamos (al Fondo Monetario Internacional) y que abriríamos un diálogo nacional”, resaltó el presidente Alvarado.

Las protestas comenzaron el pasado 30 de septiembre en rechazo a un posible acuerdo del Gobierno de Costa Rica y el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.750 millones de dólares, que incluía aumento de impuestos y la venta de activos estatales, con el objetivo de estabilizar las finanzas del Estado, cuya situación se ha agravado con la pandemia de la COVID-19.

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Mucho del descontento se debe a que esta propuesta aparece menos de dos años después de que entrara en vigencia una polémica reforma tributaria.

El dirigente Corrales dijo que el movimiento aplicará una “flexibilización” de las protestas, luego de que el Gobierno rechazara un pliego de requisitos que este grupo presentó para entablar el diálogo.

Los manifestantes exigen que el presidente Carlos Alvarado firme un documento en el que se comprometa a no acudir al FMI en los 19 meses que restan de su mandato.