Por Ileana Rojas

¿Recuerda sus travesuras de infancia? Esas tardes en las que volaba la imaginación con juegos a los que niños y niñas se apuntaban por igual, sin prejuicios. Yo sí, a mí eso me marcó, porque nunca me limitó el ser mujer.  Desde entonces, en mi vida personal y profesional he comprendido que reunir a personas con una amplia gama de perspectivas, antecedentes y experiencias, nos permite innovar y dar mejores soluciones a cualquier desafío.

El respeto y la capacidad de aprovechar esas diferencias es lo que nos enriquece y hace más innovadores nuestros equipos de trabajo, ese es el poder de la diversidad e inclusión (D&I).

El valor de nuestras diferencias

Somos más de 600 millones de personas en América Latina y el Caribe, pero aún no sacamos el máximo provecho de esto. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, tenemos menos mujeres en puestos de liderazgo, los afrodescendientes están poco representados en la fuerza laboral y las personas con discapacidad se enfrentan a barreras para conseguir empleo.

Muchos aún no han comprendido que la diversidad y la inclusión son fundamentales para cualquier negocio u organización. Varios estudios, entre ellos uno de la consultora McKinsey, determinaron que las compañías con mayor diversidad de género tienen un 15% más de rentabilidad y en aquellas con diversidad étnica puede ser hasta más de un 35%.  Está demostrado que la diversidad de conocimiento y pensamiento nos permite ofrecer soluciones más efectivas para mercados que también son cada vez más diversos.

Lo positivo es que cada vez más empresas entienden el valor de D&I. Un estudio de 2019 de la firma Deloitte Costa Rica y la Cámara Costarricense Norteamericana de Comercio (AmCham),en el que participaron 85 empresas con presencia en Centroamérica, determinó que un 56% de las compañías han iniciado esfuerzos importantes en esta materia y 37%  tenían avances relevantes.

¿Cómo promover D&I?

No sólo se trata de tener más mujeres en posiciones de alta gerencia, sino de darle mayor representación a las minorías. Debemos comenzar por educarnos en el tema, ubicar el problema u oportunidad en nuestra empresa y fijar metas de corto, mediano y largo plazo que estén patrocinadas por el más alto nivel de la organización.

En mi experiencia, las empresas no sólo deben implementar programas de atracción de personal diverso con prácticas de contratación inclusivas, sino que también deben trabajar en la integración, retención, progresión e inclusión de esos profesionales.  Se debe promover la capacitación en todos los niveles de la empresa de manera tal que se genere un cambio en la cultura organizacional.

Esfuerzo conjunto para cambio real

Un cambio trascendental como este no lo puede lograr un solo sector, debe ser un trabajo conjunto y orquestado de la industria, el gobierno y la academia, de otra forma no es sostenible y no se logrará romper los estereotipos y prejuicios que hoy nos impiden tener mayor representación de las minorías.

Las multinacionales, con equipos de trabajo virtuales, geográficamente dispersos y multiculturales, comprenden que, para competir, necesitan profundidad y amplitud de conocimientos y eso solo se logra aprovechando la riqueza que aporta la diversidad de la fuerza laboral.  

Compartir esos casos de éxito puede tener un efecto multiplicador, por eso es imperativo desarrollar estrategias de responsabilidad social, para llevar esas experiencias a la comunidad y generar un cambio en la sociedad.

Una palanca fundamental para acelerar este cambio es el compromiso de las mayorías con la diversidad, la equidad y la inclusión, de otra forma, seguiremos avanzando lentamente hacia un mundo más justo.

Sin máscaras

La innovación florece con la diversidad, no en la monotonía, por eso creo firmemente que el éxito futuro de cualquier organización y sus equipos de trabajo depende de tener amplia representación de perspectivas e influencias creativas.  Debemos procurar ambientes de trabajo en donde todos podemos dar lo mejor de nosotros, sin necesidad de usar máscaras para sentirse aceptados, en un ambiente de absoluto respeto.

Volvamos a ser niños, dejemos los prejuicios y veremos la gran riqueza de nuestras diferencias.

*Gerente General Intel Costa Rica

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