Por Daniela Arboleda Filigrana *

Si nos ponemos a ver, nosotros todo el tiempo estamos haciendo marketing y venta, pues constantemente intercambiamos ideas, construimos marca personal, posicionamos o vendemos productos por medio de opiniones y experiencias.

No es lo mismo vender un producto o un servicio sin una construcción de marca previa. Claramente es posible, pero no va a generar un impacto superior que mantenga la constancia.

Por ejemplo:

Eres una persona fitness y tu ideal es enseñarle a otros a tener este estilo de vida,  pero si no trabajas en una construcción de marca, en mostrar lo que sabes hacer y lo que te apasiona (es decir en vender), tu estilo de vida no sirve para nada.

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Marketing con experiencias

No es lo mismo vender un lapicero sin nada, que vender un lapicero con empaque, con historia y concepto de valor.

Los seres humanos constantemente estamos en la búsqueda de nuevas propuestas que nos saquen de lo convencional, está en ti ver qué tan innovador eres.

El marketing y las ventas son muy importantes en la vida, van juntas porque generan el contenido que necesitas mostrar para poder posicionar tus productos, marca, etc.

Si quieres tener éxito, rodéate con gente más exitosa que tú, pero si quieres ser feliz, rodéate con gente menos exitosa que tú”, cita una frase de Naval Ravkant, empresario e inversor indio-estadounidense.

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La innovación ante todo

Hace un par de días tuve una reunión con una marca de licores importante en mi ciudad y simplemente iba a escuchar, porque la propuesta ya estaba hecha, debido a que ya habíamos trabajado anteriormente y confiaba plenamente en lo que hacia, pero habíamos trabajado con un público completamente diferente.

Dejé que el señor hablara por muchos minutos y yo solo asentaba con la cabeza.

Escuchaba todas sus opiniones y conceptos; es muy complicado cuando alguien ya tiene estigmatizado un método y una filosofía para trabajar y no entiende los demás esquemas que están saliendo a partir de la innovación.

El mercadeo coloquial ya no es parte de esta época y al cliente no se le puede seguir vendiendo y posicionando lo mismo de hace 20 años (ese mercado algún día morirá).

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A mover fibras

Después de escuchar todo su marketing de libro que obviamente le ha funcionado por más de 15 años y me lo mostró reflejado en sus ventas, le dije: “yo no pudo manejar su mismo concepto porque mi público y estilo de vida es completamente diferente”.

A mí no me interesaba ofrecer el producto a la generación X ni a Babybommers corrientes, sin embargo, dejé la propuesta actualizada y aquí es donde viene la importancia de vender ideas, un buen feedback, cifras reales y experiencias.

A él no le llamaba la atención mucho la idea, salir de su zona de confort y abrir mercado sería “difícil”, pero accedió a colaborar porque simplemente confió en que sería un éxito lo que estábamos haciendo, debido a las cifras que ya estábamos manejando de experiencia.

Es decir, inconscientemente sabía que debía captar la otra parte del mercado y vender su experiencia diferente o de lo contrario su producto morirá.

Me tomo varios minutos explicarle que la experiencia del usuario hoy en día es lo que hace una marca, es lo que califica y permite a los usuarios volver a repetir un momento que se convertirá en leads duraderos, sumándole toda la sostenibilidad.

Mover fibras, generar emociones, es lo que permite posicionar en la mente del consumidor por experiencias y recuerdos enriquecedores para los usuarios. Cuando se logra conectar una emoción en el momento perfecto, esa marca va a ser recordada para siempre.

Contemos siempre historias verdaderas que conecten con el corazón.

* Daniela Arboleda Filigrana  Founder & Manager Innovation (CIO) de Miráfest Colombia;  además, es autor de La biblia de los millenials.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.