Por Cristóbal Salas y Guillermo Mulville

La región de América Latina y el Caribe (ALC) tiene un problema con los camiones.

Estos suelen salir llenos y regresar vacíos. Ello se debe en parte a una forma arcaica de generar cargas, que se hace o bien a través de ventas por recomendación y llamadas telefónicas o gracias a que los conductores de los camiones se comunican con las firmas de transporte vía notas informales en las estaciones de servicio de las autopistas.

Con suerte, con esto consiguen alguna carga e idealmente vuelven con el camión lleno. Pero, así y todo, los conductores deben confiar en que el cliente sea genuino, la carga sea segura y el pago se realice a tiempo. Esto hace que la logística sea costosa, insegura y poco confiable. Y las externalidades son de proporciones descomunales por las ineficiencias de los sistemas, los recursos que se malgastan y las emisiones de efecto invernadero innecesarias.

Lo que acabamos de describir es el mercado del transporte de carga completa (FTL, por sus siglas en inglés). Suele estar relacionado con el transporte de larga distancia y surge como oposición al transporte de distancias cortas o de zonas urbanas que no transportan cargas completas. El mercado FTL cuenta con un ecosistema de empresas de transporte, conductores, agentes, empresas de logística y paradas de camiones. En general, incluye también estaciones de servicio, prestamistas informales y, por supuesto, millones de PYME que dependen de este servicio para distribuir sus productos.

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El mercado FTL es inmenso. Y también ineficiente. En el modelo tradicional, cada empresa de logística contacta a varios agentes en busca de camiones disponibles. Las grandes firmas tienen acceso limitado a un grupo pequeño de empresas transportistas o de camiones, y los transportistas sufren problemas de escasez de capital y seguridad de los conductores.

Como sucede con todo mercado grande e ineficiente, las posibilidades de disrupción son enormes. Esto incentiva modelos de negocios propiciados por la tecnología y empresas nuevas que vienen a llenar el vacío, con frecuencia con portales en línea. Estos se benefician de economías de escala y, al mismo tiempo, crean una multiplicidad de otros servicios y oportunidades. Cuanto mayor es la cantidad de usuarios que se unen a una plataforma en línea, mayores son las posibilidades de integrar más productos y servicios, lo cual atrae más usuarios nuevos y lleva a otros participantes a unirse para no quedar al margen.

Una vez que una plataforma FTL en línea alcanza cierta escala, también crea un círculo virtuoso de nuevas oportunidades. Algunos de los servicios de valor agregado para plataformas FTL son descuentos en estaciones de servicio, mantenimiento de camiones, neumáticos y combustible. Asimismo, al igual que con otras plataformas en línea, las posibilidades de que exista financiamiento vía plataforma son apreciables. Estas incluyen financiamiento para camiones, servicios de mantenimiento, seguros de carga, billeteras digitales para los conductores y préstamos personales.

El valor real está en la capacidad de una plataforma en línea de sacar beneficio de su tecnología e innovar. Además de permitir a los transportistas reducir las fricciones al encontrar y reservar las cargas en línea, la vasta cantidad de datos que genera la plataforma permite que se automaticen las negociaciones de precios y que se digitalicen y mejoren los procesos manuales.

Los portales FTL pueden desarrollar algoritmos que mejoran la eficiencia y el proceso de toma de todas las decisiones, desde adjudicación de créditos hasta optimización de rutas y monitoreos. Esto se traduce en un entorno de negocios más seguro.

En ALC, las mercancías se distribuyen en su mayoría vía camiones. El coste de transporte y logística conforma el 40% del coste final de los productos vendidos en una región con más de 400 millones de PYME. El ejemplo más evidente de este problema es Brasil.

 Con un mercado de más de US$100.000 millones, Brasil es de lejos el mercado FTL más grande de América Latina y el tercero a nivel mundial después de los EE.UU. y China. Se estima que la capacidad excedente de transporte de Brasil fuera de portales online es de un sorprendente 60%. El sector está muy fragmentado; cada transportista cuenta con menos de tres camiones en promedio y el 98% de ellos no llega a los ocho camiones.

Las instituciones de fomento financiero reaccionaron al ver el enorme impacto que tuvieron las plataformas en línea en general, y las plataformas de logística en particular. La reciente inversión de capital de BID Invest en FreteBras de Brasil es un ejemplo de ello.

FreteBras ya es el primer portal FTL de América Latina, aprovechando la adopción de celulares inteligentes y el espíritu emprendedor de la región para crear un modelo de negocios potente y muy escalable. Además de promover la eficiencia y la productividad de la logística y el transporte terrestre, BID Invest también pretende mejorar las condiciones de trabajo formal de los conductores y reducir los problemas ambientales externos.

Además de una suscripción de capital de US$10 millones, BID Invest está movilizando capital del Clean Technology Fund, que aporta recursos e incentivos para la implementación de una metodología de seguimiento de las emisiones de carbono para la empresa, que ya a mediados de 2020 ha ayudado a prevenir la emisión de siete toneladas de CO2 al reducir enormemente su capacidad ociosa.

Tengamos presente que las plataformas en línea ya han hecho un aporte innegable a la economía móvil y remota. Esto es fundamental en tiempos de COVID-19. Los teléfonos inteligentes y las aplicaciones reducen el intercambio físico de efectivo y minimizan las interacciones personales directas.

*Este texto se publicó en BID Invest