Por Nohelis Ruiz Arvelo

El 2020 nos ha mostrado una variedad de situaciones y nuevas formas que están tomando las organizaciones. La agilidad y capacidad de respuestas del talento que ha sabido aportar, resolver y aportar soluciones, en momentos claves; no solo en este año tan duro, sino que se estaba dando desde hace tiempo en todos los ámbitos de la vida y en un sinfín de sectores.

Las estructuras, sistemas, grupos, nodos, comunidades, negocios, proyectos; están tomando una forma esférica y redar quica, en las que nos estamos relacionando como líderes con otros líderes, cada uno ejerciendo su propio liderazgo y rol individual; como lo detallo en el artículo “Redefinición del Liderazgo en un mundo post Covid-19”. Como estratega de redes de contacto y comportamiento organizacional, me intereso en estudios e investigaciones que se han venido haciendo formalmente desde hace unos 12 años y que hoy vemos que el 2020 y el talento nos confirman.

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Una de las cosas que más me ha sorprendido y que tenemos que tener presente, es que el talento ha demostrado su excelencia, su agilidad, su capacidad de resolver con recursos y herramientas limitadas y en menos tiempo. Si bien es cierto, que han tenido que adaptarse a momentos distintos y han tenido que abordad las diferentes situaciones desde otras perspectivas y hasta momentos desafiantes; hemos visto que muchos de estos revolvedores están trabajando con niveles de excelencia superiores, están siendo más ágiles y están dando respuestas extraordinarias en esos roles y funciones que les ha tocado hacer. Están trabajando desde la excelencia hacia la excelencia.

Paralelamente a estas capacidades que están demostrando estos líderes, resalta también el “Empleado Mediocre” a todos los niveles en las organizaciones, se están viendo la mediocridad a todos los niveles, la capacidad de respuesta y la manera de alargar o retrasar procesos y de no dar respuestas, ni soluciones. La mediocridad está saliendo a la luz en todos los ámbitos de la vida, y no las están mostrando todos los sectores, hasta los políticos y nuestras propias familias, además de nuestras mediocridades personales e individuales.

Un empleado que colabora de forma frecuente y contribuye, sin importar que esa colaboración, forma parte de su rol o funciones; impulsa de manera impetuosa el desempeño del equipo mucho más que cualquiera de los otros miembros equipo, en su conjunto.

Como dije en anteriormente, hago seguimiento a diferentes estudios e investigaciones, que la Excelencia se esté manifestando y nos muestre también la mediocridad, lo podemos confirmar, gracias a más de 300 estudios de investigación que ha hecho la plataforma Connected Commons, que arroja que el trabajo colaborativo dentro de las organizaciones es desequilibrado, es decir que, en la gran parte de los casos estudiados, entre el 20% y el 35% de las colaboraciones valiosas, son el resultado del trabajo realizado en las organizaciones solo por el 3% o 5 % de los empleados involucrados.

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Asimismo, estos estudios nos muestran, que a medida que las personas son más conocidas por sus capacidades colaborativas en las organizaciones y han estado dispuestas a ayudar en diferentes situaciones o proyectos, estás se van involucrando más y son tomadas en cuenta para proyectos y roles más estratégicos y de mayor impacto. La generosidad y el deseo genuino de ayudar a los otros, de resolver, de agilizar, de dar respuestas buenas y satisfactorias, mejoran de forma exponencial su desempeño, teniendo un impacto directo en su reputación personal y profesional; además de realzar y poner en evidencia la mediocridad del sistema, empresa, institución y sus miembros o actores involucrados.

La excelencia se manifiesta cuando las personas que conforman un grupo, equipo o proyecto, saben exactamente cual es su rol, sus funciones y se disponen a colaborar siempre aportando y dando un paso más allá de sus propios roles y funciones, esto es el “Autoliderazgo” puesto jue juego junto a la colaboración sabiendo que vamos a obtener  soluciones más rápidas y óptimas ya que aporta nuevas ideas, perspectivas y formas diversas que traspasan los límites de la colaboración per se, y las fronteras físicas reales, permitiéndoles apoyar y ser parte de centenares de redes o equipos internacionales, nodos, grupos, comunidades; y/o solicitarles información para infinidad de temas, supuestos problemas o situaciones que se presenten.

Seguramente, como la colaboración es intangible no sepas como medirla o cuantificarla, ya que es invisible, no es material, pero te garantizo que es real, además de muy auténtica puesto que se da, gracias a la voluntad de las personas involucradas que desean resolver un problema juntos permitiendo que se produzcan resultados excepcionales, no sólo buenos y satisfactorios, si no en experiencias fascinantes.

Vivimos momentos que nos exigen convertirnos en verdaderos maestros y tomemos las riendas de lo que nos corresponde de forma responsable y honesta, sin quejarnos de los mediocres, puesto que cuando trabajamos desde la excelencia, hacia la excelencia, la mediocridad del entorno, es casi imposible taparla, se desborda y que queda en evidencia. 

*Es estratega, formadora y conferencista experta en networking.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.