Por Cesar Addario

La pandemia del nuevo coronavirus representó para todos los países del mundo un golpe para el que pocos estaban preparados. Los países de Centroamérica, que ya lidiaban con complicaciones previo al embate del COVID-109, han debido recurrir a contratar más deuda para obtener recursos y hacer frente a esta crisis sanitaria, económica y humana.

El endeudamiento de las naciones del istmo suma unos 9,000 millones de dólares (mdd) en lo que va de la pandemia, cifra que seguramente continuará creciendo, primero, porque se necesitarán fondos para la recuperación post-COVID, y segundo, porque algunos congresos ya han autorizado a las secretarías de hacienda que busquen más financiamiento, incluso hasta finales de 2021.

Hasta el pasado 1 de agosto, Centroamérica en conjunto había contratado nueva deuda por 8,940 mdd. El financiamiento externo, principalmente vía bonos, seguirá siendo necesario en la medida que aún no se vislumbra el fin de la pandemia, y que cada país ha sido impactado de diferente manera.

Actualmente es Panamá quien más se ha endeudado en el contexto de la pandemia, con 3,565 mdd. En segundo lugar, está Guatemala, con 1,890 mdd, y en tercero, El Salvador, con 1,650 mdd. Honduras, en cuarto lugar, ha contratado1,030 mdd y recientemente el congreso aprobó una emisión de bonos por 500 mdd más. Costa Rica ha contratado 800 mdd, pero está en pleno proceso de negociación para obtener una cifra similar a través de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Hasta hoy, Costa Rica ha priorizado la deuda interna, con un 76.6 % del total, para cubrir sus necesidades financieras, y el 23.4 % restante es deuda internacional. Con US$38,148 millones en deuda, esta representa un 63.4 % de su Producto Interno Bruto (PIB).

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El Gobierno de El Salvador con la calificación B- B3 B- y con la herencia recibida por parte de la nueva administración ejecutiva de un default auto infligido por parte del anterior gobierno, ha logrado salir al mercado con un volumen de dinero solo comparado a los grados de inversión y pagando levemente intereses por encima a su anterior la colocación soberana, logrando endeudarse a un plazo de 32 años que refleja la confianza de los mercados en el emisor.

La reciente emisión de bonos de El Salvador, por 1,000 mdd, se destinó en parte para repagar deuda interna de corto plazo (490 mdd en Letras del Tesoro, LETES).

Guatemala conservaba una relación deuda externa/PIB relativamente baja, en torno al 12.9 %, que ha subido a 15.6 % debido a la pandemia. En abril pasado emitieron 1,200 mdd en bonos, y consiguieron otros 594 mdd con el FMI, aprobados en junio.

En cuanto a Honduras, tienen visto bueno del Congreso, desde abril, para contratar 2,500 mdd en deuda, para elevar la ratio deuda/PIB hasta un 55 %, y para contratar financiamientos durante 2020 y hasta finales de 2021.

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Es de esperar que todos los países incrementen aún más sus niveles de deuda para poder financiar su gasto corriente en 2021, mientras se aplican políticas que permitan impulsar un rebote en la economía, que estabilice los ingresos fiscales y la salud de sus finanzas que han sido golpeadas por la pandemia.

*Experto en estrategias de Deuda Soberana de los Mercados Emergentes en América Latina.

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