Por Natiana Gándara

Los motores de los aviones se apagaron durante siete meses debido al cierre de fronteras y restricciones de ingreso en los diferentes países del mundo que se han visto afectados por la pandemia del nuevo coronavirus.

En el caso de Guatemala fue hasta el 18 de septiembre pasado que el Aeropuerto Internacional La Aurora volvió a abrir y recibir vuelos internacionales, aparte de los vuelos de carga y de repatriación, que operaron de manera constante.

Abrir las alas

David Alemán, director general de Avianca Centroamérica brindó detalles sobre los planes para aumentar la oferta en el país y la expectativa del sector en el mediano plazo.

Luego de casi un mes de que se reanudaron las operaciones en el Aeropuerto Internacional La Aurora, Avianca Centroamérica incrementó en un 15 por ciento la oferta de conectividad aérea pasando de cuatro frecuencias semanales hacia El Salvador a 13 vuelos semanales, y han movilizado a más de 2 mil pasajeros entre Guatemala y los ocho destinos a los que la compañía venía operando.

¿Aparte de El Salvador, qué otras frecuencias reactivaron?

Complementaremos la red de vuelos, vía el hub de El Salvador y vía Bogotá, lo que nos permite proyectar un crecimiento de pasajeros y del turismo hacia y desde Guatemala.

¿Cómo se ha recuperado la participación del mercado en Guatemala?

A la fecha hemos recuperado un 15 por ciento del mercado, a pesar de que aún estamos lejos de lo que queremos lograr, solo en un mes de operación los números son alentadores, por lo tanto, se harán los esfuerzos por seguir reactivando frecuencias.

¿Cómo visualiza la recuperación del sector en el corto y mediano plazo?

Es uno de los momentos más complicados en la historia de la aviación, y se estima que la recuperación tomará entre cuatro y siete años, por esa razón estamos dando pasos hacia ese arduo camino que falta aún por recorrer, transformando la compañía en una más dinámica y flexible.

La capacidad actual a octubre estamos cerrando con una operación de un 10 por ciento, eso seguirá subiendo y esperamos que alcance a un 30 por ciento. La recuperación del mercado va lenta y tenemos que pensar en ser una compañía diferente, estamos entendiendo cómo se recupera la confianza y la demanda para ajustar la compañía a una más eficiente.

¿Cómo vivió la aerolínea la parte de la pandemia en que los aviones estuvieron en tierra?

En estos siete meses fue difícil cerrar las alas y ver los aviones en tierra y lo que hicimos fue enfocarnos en lo que se movía, en ese momento, en el mercado que eran las operaciones de carga y aunque es una línea del negocio, abarca solamente un 10 por ciento de la operación total.

También, se hicieron unos 100 vuelos de repatriación entre la región y esa cantidad de vuelos permitió poner a prueba todos los protocolos de bioseguridad en los aviones y armonizar todas las recomendaciones que publicaba la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI),y al mismo tiempo, afinando los requerimientos de cada uno de los gobiernos en donde operamos.

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¿Por ser uno de los sectores más golpeados por la pandemia, han solicitado algún apoyo especial a los gobiernos?

Efectivamente el sector ha sido duramente golpeado y eso nos llevó a buscar medidas de alivio con los socios en los aeropuertos donde operamos, acudiendo a los diferentes ministerios, tratando de llegar a cuerdos que permitan aliviar los gastos.

A pesar de que los aviones estuvieron en tierra se les brindó el servicio correspondiente, porque es igual que un vehículo, que necesita un proceso de preservación, además, que es ordenado por las autoridades de aviación y por los fabricantes y así estar listos para el momento de volver a despegar las alas.

¿Con Guatemala qué medidas de alivio se lograron?

Nunca terminan de ser suficientes las medidas de alivio, pero en el caso de Guatemala hubo una buena recepción y logramos algunos diferimientos de pagos en los compromisos con el aeropuerto Internacional La Aurora.

¿Qué impacto tiene el que un avión no pueda ahora alcanzar un 100 por ciento de su capacidad?

Uno de los desafíos más grandes que tiene la industria de vuelos es equilibrar la oferta y la demanda que existe, todos estamos claros que la demanda empieza a recuperarse, fue un alto total y ahora hay que volver a recuperarse, el estimar la capacidad a ofertar debe ser congruente, y por supuesto, tendrá un mayor impacto financiero operar rutas que tienen un bajo nivel de ocupación, por esa razón, es un equilibrio que se quiere alcanzar.

¿Considera que han cambiado los segmentos debido a la pandemia?

 La tendencia cambió, estamos entendiendo como se reconfiguró el mercado, por ejemplo, antes el segmento más demandado era el corporativo y ahora es el de turismo y visita familiar, y en estos momentos hemos observado que es el más resiliente y el que tiene una mayor intención de viajar. En cambio, el segmento corporativo está costando recuperarse.

¿Cómo están manejando el precio de los boletos?

La industria aérea funciona de acuerdo a la oferta y la demanda, además, es un mercado muy competitivo, por lo tanto, no se compite solo en precio sino en beneficios, el tarifario ahora es más flexible, por ejemplo, se toma en cuenta el equipaje o no, y poder llenar la expectativa del pasajero, pero el mercado en general se sigue comportando como siempre, sin embargo, tenemos un abanico más grande de opciones para el usuario.

¿Los costos de operación se han incrementado?

Evidentemente la operación ahora tiene un costo distinto al que se tenía antes, primero la optimización de la flota ha sido impactada, también hay implicaciones de costos por los implementos de bioseguridad, compra de pruebas PCR para la tripulación, entre otros insumos.

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*En alianza con Prensa Libre