En estos complejos momentos que económicamente se viven a nivel global, no solo por la pandemia, sino por todos los sucesos sociales que están ocurriendo en el planeta, queda de manifiesto la necesidad de entrar de lleno a las plataformas digitales y como empresa, es casi imperante para la reactivación económica.

Según Central America Data, en Panamá, del total de consumidores que están buscando productos o servicios para comprar por Internet, el 35% está buscando comprar dispositivos electrónicos, en Costa Rica esta proporción asciende a 28%, para Guatemala es del 27% y en Honduras a 26%. Para El Salvador y Nicaragua, el porcentaje es de 19%. Además de que esta tendencia a las compras en línea en la región se extiende a productos como:  artículos del hogar, jardinería y servicios e incluso la adquisición de vehículos. Razón por la cual, las empresas deben desarrollar lo más rápido posibles plataformas de atención a clientes y venta apoyadas en desarrollos como el Cloud Computing, la Inteligencia Artificial (IA) entre otras, que están teniendo un despegue nunca antes visto.

Con esa premisa en mente, se debe entender cuáles son las necesidades de las empresas, del mercado, conocer qué tipo de tecnologías necesitan involucrar en sus cadenas de valor, y prospectar sus aplicaciones, se vuelve preponderante para las organizaciones.

Integración de la tecnología en los negocios

La oferta de grandes proveedores, la globalización de los mercados, entre otras características del mercado, han llevado a la popular adopción del cloud computing y lo han convertido en una herramienta aliada de las empresas.

El año pasado tuvo un relevante crecimiento entre las grandes corporaciones y en usuario final, sin embargo, en el mundo de la micro, pequeñas y medianas empresas, su nivel de adopción aún está en etapa de transición, pues, si bien el contexto ha impulsado su uso, por otro lado, se ha visto obstaculizado por temas de capital humano especializado y/o de recursos económicos para invertir.

Las empresas en la región se han dado cuenta que el cloud computing no es solo almacenar información en un espacio virtual, o una plataforma de trabajo colaborativo, es toda una solución integral que permitir enfrentar el reto de mantener costos, tener un control simplificado de las operaciones y dar una experiencia de servicio al usuario único por lo que se espera que la tecnología termine de consolidarse en los próximos años.

De acuerdo con el estudio “IDC Latin America IT Investment Trends 2H19”, durante el año pasado se invirtió el 11,3% del presupuesto de TI en contratar servicios de nube pública y la expectativa es que durante el 2020 se incremente hasta un 13 %.

Asimismo, según datos de Gartner e IDC, para el 2022, el 60 % de las empresas habrán invertido en la automatización y desarrollo de aplicaciones nativas en la nube. Y para el 2023, las aplicaciones de inteligencia artificial desarrolladas desde la nube se quintuplicarán con respecto a 2019, pasando a ser uno de los servicios transformadores de los modelos negocio. Por ello, se requiere que los colaboradores en las empresas tengan una preparación y capacitación profesional acorde a estas necesidades, pues, las herramientas solas no son una varita mágica.

Sin duda, las empresas seguirán evolucionando y su infraestructura tecnológica se basará en la implementación del cloud computing para desarrollar nuevas metodologías y expansión en las oportunidades de negocios. Así, en corto plazo, veremos cada vez más nuevos ecosistemas digitales que ofrecerán al usuario una experiencia más personalizada, eficiente, veloz y que romperá barreras que antes enfrentaban los entornos digitales.

Ya mencionábamos la pandemia que vivimos, y si bien es un momento difícil para todos, no todo es negativo, hoy en día, las inversiones empresariales en estos meses de transición se están enfocando en emplear modelos de trabajo reconfigurables y dinámicos, para poder conectar a la organización y a los individuos de manera eficiente y empática, sin importar su geolocación, situación y contexto.

Otro aspecto aunado al cluod computing es la evolución de las tecnologías inalámbricas. Por ejemplo, la tecnología 5G permite a las empresas incluir a la inteligencia artificial en sus procesos y alimentarlos con razonamiento cognitivo, aprendizaje automático y aprendizaje profundo, dese luego aprovechando enormes cantidades de datos llamados Big Data, además de poderlos manejar eficientemente y llevarlos a convertirse en lo que llamamos Smart Data y alta eficiencia para el negocio. Estas herramientas bien implementadas, permitirán obtener perspectivas que, de otro modo, sería imposible conseguir.

Si bien países como Corea del Sur ya están trabajando en el desarrollo de la red 6G, la tecnología 5G y el internet de las cosas, ofrecerán la inmensa posibilidad de capturar, guardar y mover datos provenientes de diversos dispositivos a gran escala y alimentar las tomas de decisiones basadas en datos o inteligencia de negocios. Si a lo anterior, le sumamos nuevas aplicaciones de analítica de datos, machine learning, inteligencia artificial o blockchain, el uso de computación en la nube otorga características cruciales.

Las tecnologías citadas no son cosa del futuro, sobre todo pensando en que las empresas desean como meta final, aumentar sus ventas digitales. La prueba de que hoy esto es para cualquier tipo de empresa y que tiene impacto tangible, la podemos encontrar reflejada en datos como los que señala la consultora Kantar, pues, durante los primeros meses de la pandemia, Centroamérica tuvo un alza de 300% en comercio electrónico.