Alma Weaving está consolidando el nicho social y sustentable de la moda desde El Salvador. La visión y compromiso de dos emprendedoras por apoyar a los jóvenes y artesanos, consagró a lo que hoy es la marca que impulsa la industria desde el país centroamericano. 

Alessandra Tona y María Elena Padilla iniciaron este proyecto hace ocho años con el firme propósito de ayudar. Sabiendo de los problemas que vive El Salvador, ambas creyeron importante impulsar la educación en base al poder de la juventud.

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Rápidamente canalizaron su marca con un sello social, buscando empoderar a estos jóvenes a través de becas que les ayudaran con la culminación de sus estudios universitarios, inspiradas en el caso particular de un joven entusiasta que tenía el deseo de seguir estudiando pero sus limitantes económicas se lo impedían.

Pese al desafortunado fallecimiento de Alessandra Tona, una de las pioneras de Alma Weaving, a causa del cáncer unos meses atrás, no se desalentó la misión de la marca. El crecimiento de la organización en estos últimos años ha traído grandes logros reflejados en los jóvenes y artesanos con los que colaboran. 

María Elena Padilla, el otro pilar detrás de la marca, compartió para Forbes Life Centroamérica cómo fueron los inicios de Alma Weaving, hasta llegar a ser lo que hoy en día representa: una marca sustentable con compromiso social.

“A través de bolsos tejidos, iniciamos un proyecto que puedan ayudar a casos como el de José —joven que inspiró a las emprendedoras—  y otros más que tienen el mismo sueño, mientras nosotros adoptamos la parte de ser la vía para poderles dar esa educación y que ellos puedan acceder a mejores oportunidades en la vida“, destacó. 

A través de bolsos y accesorios comenzaron a contribuir al rescate de las técnicas artesanales locales que estaban siendo olvidadas. 

“Queríamos recuperar la identidad cultural de nuestro país, rescatando las técnicas e implementando un sistema de comercio justo para nuestros artesanos, quienes tejen las bases de los bolsos, para después ser terminadas por los jóvenes con técnicas de bordado“

Complemento sustentable 

Alma Weaving no solo tiene un ADN social, el compromiso es también con el medio ambiente. El 80% de los materiales utilizados en la confección de los bolsos vienen de recursos sustentables, principalmente la pita plástica, el cual es reciclado. Este elemento es la base del producto final. 

Un producto que podría ser común y que se ha visto en muchas culturas latinoamericanas, como son los bolsos tejidos plásticos, se renuevan con la visión de Alma Weaving .

“Lo que quisimos fue darle un twist a un producto que ha existido siempre. El diseño de nuestros bolsos es más moderno, con lo que reveláramos el producto para que tuviese una buena presencia y calidad para exportar“, añade. 

Y aunque comenta que la inspiración para las colecciones de Alma Weaving provienen de todo, lo cierto es que los orígenes de María Elena Padilla se manifiestan en los productos. Al ser su padre mexicano, las influencias destacan en los artículos, incluso en el país fue donde vio estos bolsos a los que tiempo después creó la colección Otomí para rendir homenaje a su padre y a sus raíces mexicanas. 

Resistencia a las adversidades

Así como la industria de la moda en general sufrió afectaciones por la pandemia, Alma Weaving, al ser un emprendimiento pequeño, también resintió los primeros meses, donde la venta de estos artículos no se convirtió en una necesidad. 

Aunque parecía un panorama desalentador, la empresa nunca cerró, ni tampoco dejó de pagar sueldos, ya que las personas que forman el proyecto, tanto los jóvenes como los artesanos, son la esencia de Alma Weaving.

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“Aún sin ventas, sin órdenes, teniendo las fronteras cerradas de El Salvador, sobrevivimos parte de la pandemia saliendo a flote“, señala.

Ahora que poco a poco se restablece la industria, la gente ha comenzado a ver de nuevo el diseño de la empresa con excelente respuesta en su última colección ‘Terra’, la cual se creó antes de la pandemia, y que llega en un momento adecuado debido a la inspiración proveniente de la madre naturaleza.

Alma Weaving está llevando a un nivel más alto el diseño latinoamericano desde El Salvador. Sus piezas pueden adquirirse directamente desde su página oficial, o encontrarse cada vez más en distintos trunk shows o tiendas en distintos países. 

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