EFE.- Panamá debe fortalecer su capacidad de recaudación tributaria, tras un incremento de la evasión de impuestos en los últimos años, para llegar a ser un país más “desarrollado” y “democrático”, pues tuvo un rápido crecimiento económico pero no social y ha registrado “retrocesos” en material fiscal.

Así lo afirmó este viernes a EFE Aberlardo Medina, miembro del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) y coordinador del documento ‘Recomendaciones para avanzar a una Panamá más desarrollada y más democrática’, elaborado por la entidad regional y presentado este viernes.

Desde 2012 la trayectoria de la recaudación tributaria ha sido “decreciente”, y sufrió una aceleración a partir de 2016 cuando el país disponía de ingresos tributarios equivalentes al 9,7 % del Producto Interior Bruto (PIB), hasta alcanzar 8 % en 2019, señala el documento.

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El último informe del Ministerio de Economía y Finanzas sobre evasión indica que en 2014 “había una evasión cercana al 64 % del impuesto sobre la renta (ISR), y en 2016 creció hasta 72,7 %. Lo mismo sucede en el impuesto al valor agregado; casi el 50 % de la recaudación del país se está perdiendo”, explicó Medina.

“Lo que estamos observando en Panamá es una caída drástica de la recaudación tributaria desde hace años, que es producto de un incremento de la evasión tributaria”, afirmó Medina, quien especificó que este es el “problema más delicado desde hace muchos años” en el país.

Para el especialista, los inconvenientes fiscales de Panamá “comienzan y se corregirían si la capacidad de recaudación del país mejorara”, agregó.

También recordó que “esta poca recaudación de impuestos hace que el Estado se endeude y provoca otros problemas”.

ACLARAR EL ROL DEL ESTADO Y DE LA POLÍTICA FISCAL, RECOMENDACIONES

“Lo primero que tiene que preguntarse Panamá es ¿Qué papel se le quiere dejar al gobierno?”.

Según explicó Medina la capacidad de crecimiento económico depende “mucho” del Estado, a pesar de que este juegue un papel secundario en materia de derechos sociales otorgado por la constitución, redactada durante el gobierno militar del General Omar Torrijos (1968 – 1981).

“Si lo que se quiere es que se crezca la economía el gobierno debe tener una dinámica más amplia y un gasto más significativo para que el país crezca, habrá que tener más recursos”, pero “si lo que se quiere es que el Estado siga de esta manera, debemos empezar acostumbrarnos de que Panamá no crecerá a los niveles que se están previsto”, explicó.

Añadió que “es indiscutible que Panamá tiene un problema de no sostenibilidad fiscal en el sentido de que los ingreso del Estado no son suficientes en el gasto público”, lo que conlleva a “un incremento de la deuda, que está en un nivel manejable, pero el hecho de que las calificadoras reduzcan la perspectiva denota que hay alguna complicación que debe ser atendida”.

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Por ello, aconsejó “dejar claro el papel del estado y el de la política fiscal”, dos recomendaciones también recogidas en el informe.

Entre las recomendaciones que el documento recoge destaca “el cumplimiento de la normativa internacional en materia de transparencia fiscal y financiera”, pues aunque ya no está considerado como un paraíso fiscal, aún es un país no cooperante y está incluida en listas “grises” como la de GAFI.

“Seguramente uno de los puntos que más le duele a Panamá es que comienza a ser vista por inversores extranjeros como un lugar no deseado, algo que no beneficia porque gran parte del crecimiento económico del país descansa en el ámbito servicios y el financiero”, explicó Medina.

CRECIMIENTO ECONÓMICO, MENOS AVANCES SOCIALES Y RETROCESOS FISCALES

En la década pasada, Panamá fue una de las economías más pujantes de la región, pero el ritmo de crecimiento comenzó a menguar en el 2013 hasta marcar una expansión del 3 % en el 2019, la más baja de los últimos años.

“Es indudable los avances económicos de Panamá, en materia social hay pocos avances y materia fiscal ha tenido retrocesos”, señala Medina.

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Una premisa que recoge el informe donde se cita que “Panamá es uno de los países de Latinoamérica que ha destacado por su dinámica económica”, pero eso “no impidió el mantenimiento relativo de altos niveles de desigualdad económica y la persistencia de pobreza” sobre todo en áreas indígenas y rurales, pues el país es uno de los más desiguales del planeta.

En 2017, las autoridades de Panamá presentaron su primer estudio del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que arrojó que el 19,1 % de la población (unos 4,2 millones de personas) del país se encontraba en esa situación.

Los mercados “sí garantizan el crecimiento económico, pero no la distribución de la riqueza de forma apropiada”.

“Panamá va bien, pero puede ir mejor”, concluyó.