El legendario actor británico Sean Connery, conocido sobre todo por sus interpretaciones de James Bond, ha muerto a los 90 años, según informó este sábado su familia a la BBC.

Connery se crió cerca de la pobreza en los suburbios de Edimburgo y trabajó como pulidor de ataúdes, lechero y socorrista antes que su afición por el culturismo le ayudara a lanzar su carrera cinematográfica, que le llevó a convertirse en una de las mayores estrellas mundiales del celuloide.

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Será recordado sobre todo por su papel como el agente 007, el personaje creado por el novelista Ian Fleming e inmortalizado por Connery en una serie de películas que comenzaron con “Dr. No” en 1962.

El estilo caballeroso y el irónico sentido del humor de Bond al combatir a extrovertidos villanos y flirtear con bellas mujeres ocultaba un perfil más oscuro y violento, una profunda personalidad que Connery supo moldear y que se convirtió en el estándar para los actores que le siguieron en la saga.

En los filmes se presentaba con el tradicional “Bond, James Bond”, pero a Connery no le gustaba ser definido por el papel y dijo una vez que “odiaba al maldito James Bond”.

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Hijo de un camionero y una limpiadora, Connery, que celebró sus 90 años en agosto, se retiró de la actuación en 2006 y de la vida pública en 2011, para disfrutar de un retiro dorado en las Bahamas.

Muy implicado en la causa independentista escocesa, aprovechó momentos como la ceremonia en la que la reina Isabel le nombró caballero, en la que apareció con falda escocesa, para reivindicar sus orígenes.

La ministra principal de Escocia, la nacionalista Nicola Sturgeon, se mostró en Twitter “desconsolada” por la muerte de “uno de los hijos más queridos de nuestra nación”.