Por Narciso Casado

Fomentar el crecimiento de una economía sostenible en América Latina no será posible sin las infraestructuras como elementos vertebradores y dinamizadores, especialmente en esta nueva situación derivada de la pandemia.

Una apuesta decidida por las infraestructuras físicas y digitales nos permitirá impulsar la equidad, el desarrollo de los entornos de las ciudades, el desarrollo social y educativo y el desarrollo institucional.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

La Conferencia del Banco de Desarrollo de América Latina, CAF, celebrada en Casa de América en Madrid, en colaboración con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, CEOE, y de forma virtual seguida por 5.000 personas, profundizaba recientemente en estos temas.

En ella, los expertos coincidieron en señalar que el desarrollo en Latinoamérica está fuertemente afectado por la falta de inversión en infraestructura. Los esfuerzos que, en este sentido, realicen gobiernos y organismos multilaterales de financiación, serán decisivos.

  • Multilateralismo, financiación y colaboración público-privada

Para hacer frente a esta crisis es indispensable reforzar el multilateralismo. Se debe trabajar estrechamente con las entidades financieras, para que movilicen los recursos necesarios en la ayuda a los países. Un volumen de financiación sin precedentes hasta la fecha.

Todo ello, sin olvidar la importancia de contar con los esfuerzos del sector público y privado, y establecer una cooperación regional y bilateral más eficaz.  “Una crisis global requiere respuestas globales”, un concepto que resuena como el tañido de una campana.

  • Infraestructura física y digital: el reto.

El concepto de infraestructura física surgió en la Cumbre Iberoamericana de La Antigua, Guatemala, en 2018. En las reuniones oficiales y en el Encuentro Empresarial de la Cumbre, organizado, como viene ocurriendo desde 2015, por la SEGIB y CEIB, ya se reconocía que la infraestructura de transporte en América Latina mostraba un retraso generalizado en relación con las necesidades actuales y futuras, especialmente comparándolo con otras regiones.

La innovación y la transformación digital, básicos para hacer frente a la recuperación, no representan una opción, son necesarios, están con nosotros y se van a quedar.

Facilitan las oportunidades de interacción, de reinvención de los sistemas, protocolos de trabajo y relaciones profesionales. Iberoamérica tiene en la transformación digital una enorme oportunidad para atraer inversión extranjera, y mejorar la productividad, uno de los grandes problemas a los que hacer frente.

  • Optimismo frente a la crisis.

Ha quedado probado que los proyectos de infraestructura son capaces de convivir con la pandemia, siempre que se posibilite la colaboración entre el sector público y privado, se proteja a los trabajadores y la actividad se pueda mantener, aseguraban los expertos en el Congreso de CAF.

Nos encontramos ante un buen momento para acelerar los procesos de sostenibilidad, en sectores como la movilidad y las tecnologías verdes.   A través de proyectos tecnológicos de la Región para la Región, que pueden ser un balón de oxígeno, máxime por la financiación que contemplan los planes de recuperación de los bancos de desarrollo, instituciones y gobiernos. 

  • Infraestructura humana, herramienta de integración e inclusión.

El tercer concepto de infraestructura que quisiera destacar, la humana, es la orientada a las personas, los ciudadanos, y muy especialmente hacia los jóvenes, la generación mejor formada que ha existido, y con la que tenemos un compromiso que cumplir: su futuro, que es el nuestro también.

Infraestructuras que tienen que ver con la formación, la capacitación, la educación, la movilidad y, sobre todo, la retención de talento. Infraestructuras como el diálogo social entre empresarios y representantes de los trabajadores. Diálogo y consenso: la mejor infraestructura de un país.

Tenemos un mandato, un reto y un compromiso de todos con todos en nuestra Región, y es potenciar la integración y la inclusión. No se puede lograr sin el necesario desarrollo de las infraestructuras, no sólo las físicas y las digitales, sino también las humanas y las creativas, en ese ejercicio de compromiso y del futuro también.

*Secretario Permanente del Consejo de Empresarios Iberoamericanos (CEIB)

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.