Por Guillermo Camacho

Vivimos en un mundo en el que el rendimiento se mide en likes y seguidores, lo cual nos beneficia porque nos permite analizar información para la gestión de nuestros negocios. El problema es pensar que nuestro éxito será proporcional a la mayor exposición mediática que nuestra persona pueda tener.

Llamar demasiado la atención es un arma de doble filo que no es para todos. Los comunes y mortales debemos considerar otras estrategias, entre ellas existe una que nos permite estar en todos lados sin estarlo.

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Estar en todos lados implica que nuestra actividad goce de alcance con los clientes o consumidores que queremos atender. Para ese fin, podemos llamar en mayor o menor medida la atención de la audiencia donde se encuentran nuestros clientes o consumidores.

Enviar un mensaje institucional y discreto a esa audiencia, nos permitirá llegar a la miel que buscamos con razonable eficacia. Por lo contrario, un mensaje personal y peculiar, podría captar la atención de la audiencia con rotunda eficacia, pero esa miel vendrá junto con un enjambre.

JUEGO DE SOMBRAS

La excesiva exposición personal tiene como efecto que la competencia te observe, que la clase política se quiera servir de ti, y que la crítica banal de redes sociales te inunde. Aún así, la mayoría hoy en día insiste en desarrollar una marca de su persona para tratar de posicionarse en su comunidad.

Uno de los conceptos modernos en publicidad es que si no te ven, no existes. Este concepto es válido, pero es un error verlo en términos absolutos.

Puedo entender que busques una marca personal cuando la fortuna te ha sonreído y has encontrado tu verdadero talento, o si eres una persona de fuerte magnetismo. Pero si ese no es tu caso, es preferible que apuestes a una imagen institucional, donde podrás equilibrar tu nivel de exposición en forma discreta y eficaz.

Estar en todos lados sin estarlo te permite jugar con las sombras de tu imagen institucional, la de tu competencia, y de la de aquellos que, para bien o para mal, han desarrollado su marca personal. En esas sombras podrás trabajar con mayor capacidad de maniobra para servir a tu comunidad, con lo cual inevitablemente construirás una buena reputación.

LOS ESPEJOS

La pandemia nos empujó a aprovechar eficientemente la virtualidad. La ubicación física de las personas en los negocios es de menor relevancia. La capacidad de gestión de muchos negocios se efectúa desde plataformas digitales. Todo esto nos permite estar en todos lados sin estarlo mediante un juego de espejos.

Con la virtualidad, podemos tener presencia y acceder a nuevos mercados para exponenciar nuestra actividad. Precisamente uno de los retos fundamentales de Iberoamérica es lograr la plena interconexión entre sus mercados.

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Es cierto que Iberoamérica es un enredo donde cada país tiene sus leyes y formas. Mientras solucionamos ese sin sentido, y si tomamos los pasos correctos, es posible estructurar un esquema legal y tributario eficiente de subsidiarias que actuarán como espejos y multiplicarán nuestra actividad en el bosque virtual Iberoamericano.

Te invito a examinar entonces si con los juegos de sombras y de espejos, tu actividad podrá estar donde quieres que esté, sin lidiar con los problemas de la exposición exagerada. Al final, creo que podrán coincidir en que es poco conveniente hacerse viral en época de pandemia.

*Es Tesorero de la Federación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (FIJE).

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.