Por Yannick del Ponte Bonilla*

Se propone como un sistema en el que los clientes de instituciones financieras autorizan que su información sea compartida con otras entidades. El mayor beneficio que ofrece, sobre todo ante los momentos de incertidumbre, es que los usuarios encuentren toda su información en un solo lugar: créditos hipotecarios; préstamos personales; movimientos de sus tarjetas de crédito; débito, así como de identificación y KYC.

Se estima que este sistema se implemente en México en 2021 lo que, para los consumidores, al visualizar su estatus financiero de manera integral, les ayudará a llevar sus finanzas personales a un mejor puerto y para las instituciones financieras (sociedades de ahorro y préstamo; sociedades financieras populares, fintech, casas de bolsa y bancos) se vislumbra una gran oportunidad para ofrecer productos de alta gama y cada vez más personalizados.

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La tendencia por adoptar soluciones de Open Banking está llevando a jugadores de diversas verticales ya asentados a fusionarse o adquirir empresas tecnológicas para incorporar este know-how a sus modelos de negocio. Por ejemplo, a principios de 2020 Visa compró Plaid, una plataforma de Open Banking que permitía a sus clientes conectar sus cuentas bancarias a través de una app, por 5.300 millones de dólares o la compra de Finicity por parte de Mastercard, en este caso por 825 millones de dólares para fortalecer, precisamente, su estrategia de banca abierta.

La infraestructura de este nuevo modelo a través de las APIs mejora la captación de clientes debido a validaciones inmediatas y, por lo tanto, el ahorro de papeleo. Una API (Application Programing Interface, por sus siglas en inglés) es una interfaz que funciona como puente para conectar dos softwares entre sí, permite el flujo de datos por canales seguros.

La aceleración de la banca abierta también está fomentando las alianzas entre bancos tradicionales y fintech, con lo que se consiguen sinergias positivas para ambos. Además, el disponer de todos los datos generados, permite a los bancos ofrecer productos ajustados a las necesidades de sus clientes. En definitiva, mejora la personalización y el conocimiento del usuario.

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Las tres estrategias.

Es un buen ejercicio prospectar algunos escenarios en los cuales se podría trabajar a la par para que las posibles transiciones sean más tersas y hay tres en el camino de manera principal: educación financiera; derechos y protección de datos y, experiencia del usuario.

1. Educación financiera.

Si bien en este entramado existen consumidores muy sofisticados que realizan inversiones en casas de bolsa, también están aquellos que muy difícilmente cuentan con una tarjeta de débito. La información y capacitación para dotar de insumos básicos operacionales a los clientes de todos los espectros.

2. Derechos y protección de datos.

La Banca Abierta empodera a los usuarios, estos son dueños de sus datos, ponen límites a las entidades financieras sobre el acceso a su información, temporalidad y bajo qué criterios pueden acceder a ella. Asimismo, al dar acceso a estos datos, los bancos, las fintech o cualquier institución financiera podrán otorgar los productos que respondan totalmente al comportamiento financiero del usuario estableciendo en cuestión de minutos los tiempos y las formas del acuerdo y pago.

3. Experiencia del usuario.

Si bien la experiencia del usuario y la omnicanalidad se han puesto en marcha en el país, la transformación del sector financiero a través del Open Banking revolucionará este rubro optimizando los tiempos de atención y no sólo eso, se hará posible la hipersegmentación dentro de los grupos de atención: no es lo mismo dirigirse a un segmento de personas del que sólo sabes que cuenta con un ingreso de 10 mil pesos al mes, que saber en qué los gasta, por ejemplo: invierte dos mil en educación; mil más en ropa y 500 pesos en despensa mensualmente.

Con estos indicadores sabrán qué ofrecerle al consumidor de manera oportuna. Anticiparse a las necesidades será el nuevo ganar de las empresas.

*Es CEO de ID Finance México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.