Por Santiago Egas

La banca digital emerge como el gran detonante para promover en los países de la región la inclusión financiera. Su alcance, modelo de servicio y aplicación permite conectar a las personas con sus necesidades cotidianas.

Las instituciones financieras tradicionales están actualizando su servicio para atender las nuevas y crecientes necesidades de sus clientes en la red; por su parte los neobancos y las fintech son alternativas para capturar espacios a los que usualmente no llegan los primeros.

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El modelo tradicional de la banca presenta oportunidades para la inclusión de nuevos jugadores y la transformación del servicio. México es un país que cuenta con más de 125 millones de habitantes y donde seis instituciones financieras concentran el 75% del control.

En Latinoamérica el 70% de la población está sin bancarizar; por su parte en la penetración de los smartphones para el año 2011 era del 7.6%, y para 2018 ascendió a 43.2%. Además de esto, la región está compuesta por gente más joven que la que se puede encontrar en Estados Unidos o Europa.

Según el Informe Gartner 2020 sobre Banca Digital, más de un 1.9 billones de usuarios hacen uso de la banca móvil en el mundo, el 35% de las personas en los mercados emergentes envían dinero a sus familiares o amigos a través de un teléfono móvil y un 61% usa este dispositivo para realizar sus actividades bancarias.

Implementación de la banca digital

La transformación digital es un modelo disruptivo que no solamente consiste en ofrecer una aplicación móvil; sino además ser capaz de involucrar todos los procesos. El cliente necesita bancos con mayor velocidad, que puedan abrir una cuenta y tener un producto de una manera rápida y transparente, dejando atrás las filas y las visitas físicas.

Las expectativas actuales se concentran en la forma cómo la entidad los trata, maneja su dinero, los productos, bienes y los servicios que recibe de éste. El día a día de los consumidores debe estar integrado perfectamente en el mundo en línea y digital, y la banca no puede ser la excepción.

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Con los productos disponibles a través de canales digitales, se reduce la necesidad de tener sucursales físicas, con esta implementación su alcance deja de estar limitado por la cobertura geográfica, lo que permite el acceso a nuevos clientes que no estaban a su alcance. 

Servicios para las necesidades cotidianas 

Los métodos de pagos sin contacto, como los códigos QR o el reconocimiento facial, contribuyen al desarrollo de los ecosistemas financieros, en donde incluso ni siquiera se necesita tener una tarjeta bancaria en la mano para realizar la operación, facilitando la inclusión financiera de países en vía de desarrollo.

El llamado ante esta nueva realidad espera que los bancos no sólo aspiren a cubrir los servicios básicos de transacciones, sino además se esfuercen por crear servicios con valor agregado para sus clientes.

Las necesidades de las personas en su vida cotidiana requieren de las instituciones financieras un salto tecnológico y de interpretación que permita acompañarlos y sirvan realmente con un aliado en sus propósitos financieros.

*Es vicepresidente senior y director general de BPC Banking Technologies.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.