Por Eduardo Valcárcel B. *

La llegada del Covid-19 ha impuesto grandes cambios en nuestra vida personal y laboral, en los modelos de trabajo y de negocio, así como en el comportamiento del consumidor. Además, ha significado en muchos de los países de la región un salto de casi cinco años en las interacciones digitales en nuestro día a día.

Hemos visto al mundo sumergirse en una crisis económica y sanitaria de dimensiones nunca vistas, que han provocado el cierre de empresas, la suspensión o cancelación masiva de empleados, la quiebra de industrias y el endeudamiento de los gobiernos, tras asumir el reto de auxiliar a sus ciudadanos y empresarios.

Tampoco olvidemos la parte más dolorosa para todos: la pérdida de familiares, amigos y compañeros de trabajo.

En el caso de la República Dominicana, la realidad no es distinta. Nos encontramos ante medidas preventivas que mantienen limitadas las actividades sociales y económicas con el propósito de reducir la propagación del virus (estado de emergencia, toque de queda, uso obligatorio de mascarilla y distanciamiento físico), pero que han afectado la salud mental.

Le invitamos a leer: Acciones empresariales para el día después de la crisis

Back to basics

Aunque el panorama es desolador, debemos superar este desafío con el esfuerzo mancomunado de todas las personas, sin importar su edad, género, religión o clase social. Pero, ¿cómo ser parte de la solución? ¿Como podemos apoyar la reactivación económica?

Debemos aprovechar este tiempo y hacer una transformación interna en nosotros y en nuestras empresas.

Transformarnos significa un cambio y lograrlo nos cuesta mucho trabajo, incertidumbre, ansiedad, paciencia, así como una natural inseguridad de los resultados deseados. Los norteamericanos hablan del back to basics, de retornar a esas cosas simples, pero importantes, donde prioricemos en la gente, la sociedad y nuestros colaboradores.

Le invitamos a leer: Hay vida después del Covid-19

Un nuevo rumbo

Precisamente ahora es el momento de estar listos, alineados y accionar con nuevos rumbos, abordando el cambio con tres pasos precisos:

Primero, iniciemos por desarrollar una estrategia inclusiva que permita estar preparados para la gestión del cambio, entendiendo el contexto e impacto, y propiciando la integración necesaria para la sustentabilidad de la transformación.

Segundo, generemos alineamiento ejecutivo, y entre las distintas áreas del negocio, enfocándose en cuatro componentes vitales de la organización: estrategia, líderes, capital humano y cultura. Y tercero, ejecutemos una transformación organizacional, que priorice resultados y garantice un impacto positivo a corto, mediano y largo plazo.

Le invitamos a leer: Estragos psicológicos, la otra pandemia de las empresas

Los 4 objetivos clave

Ya embarcados y decididos a transformarnos, debemos determinar precisamente cuatro objetivos base que sirvan de guía a nuestros equipos:

Primero, definamos el destino, refiriéndonos a ese estado de eficiencia y sustentabilidad que queremos alcanzar como organización.

Segundo, creemos una intención estratégica que nos lleve a aprender, alinear y desarrollar diferente para salirnos de la conversación actual y pasar a un diálogo que refleje nuevas realidades.

Tercero, no podemos iniciar sin un propósito, esa frase inspiradora que represente de manera determinante la misión que deseamos cumplir.
Y cuarto, determinemos nuestros pilares estratégicos: ¿cuáles son las prioridades que nos darán los resultados deseados? ¿Cómo debemos proceder?

¿A quién debemos incluir y cómo? Mientras más firmes sean nuestros pasos, más rápido haremos frente a la incertidumbre que, al final de día, es lo que nos impide salir con frecuencia de nuestra zona de confort y transformarnos.

*Gerente General de Newlink Group
[email protected]

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.