Cuando el Sol duerme y la Luna despierta sucede la magia a través de la lente de Sergio Montúfar. En cada imagen, las estrellas pintan la bóveda celeste de luz. Los horizontes cobran vida bajo el cielo nocturno y desde la mirada del astrónomo, fotógrafo y conservacionista guatemalteco que durante un tránsito de Venus se enamoró de la oscuridad de la noche; justo en el momento donde el planeta se coloca en medio del Sol y la Tierra.


Monolito. Foto. Sergio Montúfar (Parque Arqueológico Tak’Alik Ab’Aj, Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural)

“Fue la primera vez que pude observar algo tan magnifico como la mecánica celeste,” compartió en entrevista el pionero en el campo de la astrofotografía, quien estudió astronomía en Argentina antes de profesionalizarse en el Observatorio Nacional de la Plata. Su trabajo lo ha convertido en un turista astronómico y lo ha llevado a recorrer más de 700 sitios alrededor del mundo, con un marcado enfoque en Latinoamérica.

Sin embargo, el trabajo de Sergio va más allá de la cámara. Desde pequeño observó a las estrellas perderse tras la contaminación lumínica. Activista de la noche, ha colaborado con diversos ministerios y embajadas para recuperar los cielos mayas. Es ahí, asegura, donde está escrita nuestra historia.

Cosmos Maya. Foto. Sergio Montúfar (Parque Nacional Tikal, Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural)

“Cuando empecé a investigar me di cuenta de que la esencia de la cultura mesoamericana todavía está viva en nuestras tierras, desde otra perspectiva, en una filosofía que tiene que ver con toda una cuestión macrouniversal”, relata.

Desde hace dos años, con Pinceladas Nocturnas —el proyecto de conservación fundado por Sergio— y la gestión de Antigua Viva, además del apoyo del Instituto Guatemalteco de Turismo, inició la misión de apagar las luces en una calle de la ciudad durante 45 minutos para mirar la noche de otra forma. Las familias, desde entonces, han encontrado en la oscuridad la iluminación estelar que se ha perdido en las grandes ciudades alrededor de todo el mundo, un fenómeno al que no se le presta suficiente atención.

Foto. Sergio Montúfar (Parque Nacional Tikal, Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural, Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural, Ministerio de Cultura y Deportes, Universidad del Valle de Guatemala, Instituto Guatemalteco de Turismo)

“Cuando observamos el cielo, la percepción de la vida cambia”.

Sergio Montúfar, astrofotógrafo

Ciencia, cultura y arte convergen en sus fotografías, pues el impulso cultural y la divulgación científica son tan importantes como la misma imagen. Fotografiando algunos de los sitios más importantes en la región, ha unificado la mirada sobre la cosmovisión indígena: “Uno de los sitios que más me ha impactado es la Cuenca Mirador, yacimiento histórico maya; es la única región de cielos oscuros entre México y Guatemala”, aprecia.

Cuando entra la tarde, la lente de Sergio se encuentra con un cielo que pocos hemos visto, en armonía con la vida nocturna. Entonces sucede: capta luz donde aparentemente no la hay.

El Volcán San Pedro debajo de la Vía Láctea en el Lago de Atitlán. Foto. Sergio Montúfar.

Artículo originalmente publicado en la edición print Octubre 2020 de Forbes Centroamérica.

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