Por Urías Gamarro

El ritmo del crecimiento anual de la deuda pública se duplicará por los efectos del coronavirus y con la opinión favorable que emitió la Junta Monetaria (JM) por Q29 mil 400 millones a la deuda bonificable –establecida en el proyecto del presupuesto de ingresos y egresos del 2021– pone en alarma los compromisos a futuros.

Atender los efectos de la emergencia sanitaria y el impulso a la economía, fue la principal justificación que el ministro de Finanzas, Álvaro González Ricci, presentó a los integrantes de ese ente colegiado en la sesión del pasado miércoles, y que por mayoría fue aprobada.

No obstante, la opinión surge cuando la agencia de calificación de riesgo país Moody´s cambio la perspectiva desde estable a negativa a Guatemala, pero mantiene la nota en Ba1.

“Dimos la opinión que corresponde a la JM del endeudamiento que se tiene en el contenido del presupuesto 2021 y que se encuentra en el Congreso. Hubo una serie de reflexiones y el ministro de Finanzas justificó que el impacto de la pandemia es grande, y la respuesta de política ha sido fiscal”, declaró a Prensa Libre, Sergio Recinos presidente de la Junta Monetaria.

Manifestó que en la evaluación que llevó a cabo recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) se declaró que se “necesita tener el impulso fiscal el otro año”.

González Ricci reiteró que para manejar la pandemia “muchos países recurriendo al endeudamiento”.

La opinión se trasladó al Congreso, ya que el proyecto se encuentra en debate en la Comisión de Finanzas a la espera de brindar el dictamen respectivo, y luego pasará al pleno.

Rompe esquema

El reporte de Operaciones de Crédito Público del Minfin expone que el saldo de la deuda anual es de Q31 mil 142 millones al 30 de septiembre, y duplica a los montos que se venían mostrando en ejercicios anteriores.

Por ejemplo, en 2011, el saldo total-anual de la deuda era de Q7 mil 439 millones; 2012, Q8 mil 153 millones; 2013, Q7 mil 833 millones; 2014, Q6 mil 60 millones y 2015, Q7 mil 721 millones.

La tendencia de crecimiento empezó a observarse en 2016, cuando se ubicó en Q7 mil 50 millones; 2017, Q6 mil 773 millones; 2018, Q13 mil 571 millones y cerró en Q11 mil 305 millones en 2019.

En términos porcentuales, en el período 2011-2019, el ritmo de crecimiento anual de la deuda era de 10%, pero a septiembre de este año se ubicó en 19.80%.

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A septiembre, el saldo de la deuda interna era de Q20 mil 689 millones, y es el más alto valor observado en los último 10 años, con un crecimiento de 13.15%, mientras que la deuda externa se situó con un saldo de Q10 mil 452 millones o sea 6.64%.

En ambos indicadores hay un significativo aumento con respecto a lo que venía mostrándose en los últimos 10 años.

Para Érick Coyoy, exviceministro de Finanzas e investigador de la Universidad Rafael Landívar, esta situación refleja el significativo aumento de la deuda pública en estos dos años del gobierno del presidente Alejandro Giammattei, explicado por la pandemia y la supuesta reactivación económica en la cual se está acudiendo de manera importante a la deuda pública.

“Por eso se tuvo la calificación de Moody´s esta semana y ocurre que se está aumentando la deuda en más del 30% en dos años, y es casi lo que aumento en una década. Los ingresos no están creciendo y alertan que la capacidad de pago del Gobierno está quedando muy comprometida”, precisó.

Los diputados tienen tres semanas para discutir el proyecto de presupuesto 2021, en el cual se plantea Q29 mil 400 millones en bonos del Tesoro. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Disciplina fiscal

Jorge Lavarreda, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), explicó que, si bien las desviaciones fiscales se justifican por la pandemia que se ha enfrentado, también es importante que se establezca una ruta creíble de consolidación fiscal, una vez concluida la crisis, que va a recurrir a voluntad, apoyo político y reforzar la institucionalidad fiscal.

Esto requerirá reglas fiscales ante estos comportamientos, y según el investigador, esto conllevará a tener discusiones importantes de la conveniencia del país, para lograr específicamente un balance de la deuda pública a un nivel prudente y sostenible.

“No es solo que se apruebe este endeudamiento, si no (que haya) una discusión y una aprobación para formalizar para reducir en el futuro el déficit fiscal, y creemos que es necesario que se haga eso. La rebaja de Moody’s, al final del día, va a tener un impacto en el costo del endeudamiento del país”, subrayó, en el entendido que no mejora la carga tributaria, será más caro acceder a capitales del mercado internacional.

A juicio del Cien, no se justifica todo el monto del nuevo endeudamiento, ya que hay una parte que está destinada para gastos de funcionamiento por Q8 mil 354 millones, que representa 13.3% para ese rubro por la vía de colocaciones y préstamos externos.

Reflexiones

Recinos explicó que hubo reflexiones en la discusión de la aprobación y los representantes del sector privado organizado. Sergio de la Torre Gimeno y Mariano Ventura, votaron en contra de la opinión.

Indicó que, en los llamados de atención al Ministerio de Finanzas, es que el déficit fiscal —gastos programados que superan los ingresos— debe seguirse reduciendo de manera gradual y progresiva, de manera de alcanzar los déficits de 2% para que sean sostenibles el nivel de deuda, ya que este y el próximo año son extraordinarios.

El funcionario dijo que la opinión de la JM no revisa el destino de la deuda, si no el estudio de los indicadores.

Coyoy indicó que las únicas dos maneras para no comprometer el futuro y resolver son: aumentar los ingresos tributarios o se reduce la deuda para los próximos años.

“El próximo año cuando se hable de deuda pública la JM tiene que volver a ser su rol de estabilidad macroeconómica, que es lo que establece la ley y que no se ponga en riesgo”, enfatizó.

*En alianza con Prensa Libre