Por Natiana Gándara

Guatemala no ha terminado de cuantificar las secuelas de la depresión tropical Eta, en momentos en que se aproxima a Centroamérica el huracán Iota, con la amenaza de dejar a su paso un sombrío escenario para la población.

El Centro de Información Estratégica Agropecuaria del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga) recopila desde la semana pasada información de los lugares afectados, y las cifras cambian diariamente.

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Por lo anterior, los encargados de ese centro esperan cerrar el análisis de daños de Eta esta semana, porque se arrancará con otra base de datos para el efecto de Iota.

Población susceptible

Rudiger Escobar-Wolf, vulcanólogo y experto en riesgo y desastres de la Michigan Technological University, EE. UU., conversó con Prensa Libre y refirió que el impacto en la agricultura queda en un segundo plano, porque el principal efecto se evidenciará en el deterioro socioeconómico de la población afectada.

En su opinión, es posible que el pronóstico cambie en los próximos tres días, y quizás la precipitación no sea tan alta, pero hasta el momento el modelo que muestra el Sistema Global de Predicción —más conocido por sus iniciales GFS, modelo numérico de predicción meteorológica creado y utilizado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica estadounidense— ha pronosticado acumulados de lluvia similares a los que generó Eta, “lo cual es preocupante”, expresó el especialista.

¿Cómo analiza el tema de la saturación de los suelos por los efectos de Eta y cómo se visualiza el panorama con la posible entrada de Iota?

Desde el punto de vista de la estabilidad de laderas y deslizamientos, y hasta cierto punto inundaciones, suelos con un mayor contenido de agua —debido a las lluvias pasadas— tienden a ser más susceptibles a deslizamientos.

Esto es aún más grave, considerando la posibilidad de que otra tormenta —huracán Iota— vuelva a generar una gran cantidad de lluvia, lo que podría generar aún más deslizamientos e inundaciones.

Pero, también depende de las propiedades del suelo. Si el suelo drena relativamente rápido, es posible que el efecto de Eta ya no sea tan importante cuando llegue la próxima tormenta, pero es posible que para muchos suelos en Guatemala el efecto aún sea importante por un tiempo.

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Después de estos eventos, ¿los suelos aún son cultivables o, en dado caso, habitables?

Hay que considerar dos cosas. Primero, las inundaciones pueden tener un impacto devastador en los cultivos per se, es decir, las plantas —y su valor económico o de aporte a la economía de supervivencia— se pueden perder para este ciclo de cosecha —o aún más a futuro—.

Eso es un problema enorme, sobre todo para la gran cantidad de gente que depende de esas cosechas para el resto de la temporada. Por otro lado, está el impacto a largo plazo en el suelo.

Dependiendo del tipo de inundación —sedimentos depositados, velocidad del flujo, etc.— y el tipo de suelos, cultivos y terreno, es posible que también se den efectos negativos —pérdida de la parte más fértil del suelo por erosión, sobre todo en pendientes inclinadas, depósito de sedimentos poco fértiles sobre suelos etc.—, que pueden ser de larga duración.

Pero, en algunos casos, son las inundaciones las que depositan nutrientes en suelos que, de otra forma no se renovarían y de esa forma contribuyen a la fertilidad del suelo. Así que es difícil decir a nivel general cuál es el impacto en la capacidad productiva/fertilidad de los suelos. Mi impresión —sin mucha evidencia al respecto— es que este no es el problema más crítico en este caso.

En su opinión, ¿cuál es problema más crítico?

Quizá el impacto a largo plazo es socioeconómico, porque perder esta cosecha quizás obligue a mucha gente a tomar acciones extremas; por ejemplo, migrar, y el efecto secundario de eso podría ser un impacto en la agricultura a largo plazo, pero en ese caso el impacto en la agricultura es secundario y el impacto primario es directamente el impacto socioeconómico. Pero, es difícil saber qué va a pasar en esas condiciones tan complejas.

Es decir, ¿la pérdida de cultivos no es el principal problema?

Mi impresión es que la pérdida de suelos por este evento quizás no es lo más crítico. Al menos, no parece haberlo sido en eventos pasados similares, como Mitch, Stan, Agatha, entre otros. Por ejemplo, para el Mitch, muchas áreas que se inundaron en el valle del Motagua son las mismas que se inundaron ahora, pero el impacto a largo plazo en la agricultura en esa área me parece que no fue mayor, prueba de eso es que al momento del impacto de Eta esas áreas estaban fuertemente cultivadas.

¿Cómo quedaría el panorama para el próximo ciclo de cosecha?

En la mayoría de los casos, el impacto es en el ciclo agrícola actual. Para el próximo ciclo agrícola, imagino que la mayoría de los suelos habrán drenado y la gente va a intentar sembrar los mismos cultivos, aunque tenga que volver a abonar o fertilizar, trazar surcos, etc. No creo que vaya a tener un impacto a largo plazo en el tipo de cultivos o su productividad.

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