Como consecuencia del confinamiento producido por la pandemia de Covid-19, la transformación digital dentro de las empresas fue acelerada de manera importante. Siguiendo con esta tendencia, los “trabajos del futuro” que vienen con mayor crecimiento están relacionados con inteligencia artificial, aprendizaje automático, análisis de datos, ciberseguridad y gestión de proyectos con énfasis digital.

Por el contrario, las profesiones con menor demanda tienen que ver con captura de datos, secretarios administrativos y ejecutivos, contabilidad en cuanto a teneduría de libros y nómina, auditores y trabajadores de información y atención al cliente.

Así lo afirma Moís Cherem, CEO de BEDU e integrante del World Economic Forum, quienes cada fin de año lanzan un estudio analizando el comportamiento de la economía del año en curso y determinan qué sucederá en el futuro a corto plazo en materia laboral, basándose en datos de Linkedin, ADP y Future Fit, plataformas en donde se ven reflejadas las necesidades del ecosistema laboral.

Este año, se avanzó históricamente en la integración de la tecnología en nuestras formas de trabajo, el 44% de la fuerza laboral pudo seguir con el trabajo remoto, demostrando que lo híbrido es posible, sin embargo, mantener el trabajo desde casa “depende del tipo y cultura de la empresa”, además de que hay situaciones en las que el trabajo presencial es esencial.

Invertir en lo humano

Para hacer frente a la pandemia, las compañías deben invertir en ciertos factores clave para mantener altos niveles de productividad.

“Es un tema mucho más humano que de tecnología. Las empresas vienen con una tasa de inversión en tecnología razonablemente alta, pero puede haber una concepción equivocada. Las empresas que tienen buenos productos digitales, tienen una cuestión de talento, por lo que es una inversión en el talento”, puntualizó.

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Dicho talento puede ser buscado externamente, pero de acuerdo con Moís Cherem, formar al talento existente genera mejor retorno para las compañías.

A corto plazo, las habilidades y destrezas más buscadas por los empleadores serán resolución de problemas complejos, saber aprender, pensamiento analítico e innovación, pensamiento crítico y diseño de tecnología y programación.

“Hay una oportunidad muy interesante para las personas que sí tienen estas habilidades, que serán personas con un perfil muy deseable para la industria y, en la parte transaccional, se ve una contracción de cuántas personas necesita una empresa para operar”.

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Con la inclusión de la tecnología, existe la amenaza de que trabajadores pierdan su empleo por la automatización, pero “a nivel neto, son más trabajos los que se crean que los que se destruyen”, explica Moís.

Se trata de una situación que tiene la capacidad de agudizar desigualdades, pues hay perfiles muy deseados por las empresas, mientras que otros quedan obsoletos.

“Las empresas son las que tienen que entrarle a ver cómo aprovechar el ímpetu de trabajo de los empleados y emparejarlo con una habilidad de lo que sí van a necesitar las compañías”, dijo.

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