Por Uriel Naum Ávila*

Dicen por ahí que la pandemia ha servido para conocer un poco más de lo que somos, lo que hacemos, para qué y por qué lo hacemos. En el caso de las empresas, ha servido para replantearse su razón de ser, si lo que hacen es vigente conforme a las necesidades de las personas y el mundo actual, pero también ha servido para preguntarse si lo que hacen perdudará en el tiempo. Sí, en términos simples hablamos de encontrar el propósito.

Muchos ejecutivos pueden creer que esto se trata de un aspecto romántico que no aporta nada a los KPI’s de la empresa, sobre todo a los financieros, pero esto noo es más que desconocimiento de cómo se está moviendo hoy el crédito en el mundo y la importancia de ser sensibles a una realidad que ya no es con la que ellos trabajaron en el pasado.

Si tu empresa está puesta en marcha, si estás en el camino de emprender pero no sabes ni cómo ni para qué, una buena forma de empezar a construir el propósito es a partir del concepto japones Ikigai, que significa el sentido de la vida o tu razón de ser.

El Ikigai cobró más popularidad y ha sido utilizada como recurso para la construcción del propósito, a partir de que dos españoles, Héctor López (ingeniero que radicó en Japón), y Francesc Miralles (periodista), escribieron el libro: “Ikigai, los secretos de Japón para una vida larga y feliz”.

En él, Miralles relata que durante un viaje a Okinawa, preguntaban a los ancianos cuál era el secreto para tener una larga vida y la respuesta, en esencia, era la misma; tener una motivación vital, una misión, algo que los hiciera levantarse de la cama en las mañanas, es decir, un Ikigai.

Esta doctrina, que se compone de 4 puntos principales, es perfectamente aplicable en el desarrollo del propósito de las empresas. Si aún no la conoces, valdría la pena que realices este ejercicio e identifiques en qué parte del proceso te encuentras cuando de construir el propósito de tu empresa se trata. Acá vamos.

  1. ¿Qué es lo que amas?

Las empresas deben tener líderes motivados e inspirados por la actividad que realizan, el algo que no les pese hacer. De la misma manera, deben contagiar y hacer parte de ese proyecto a sus colaboradores. Si tú estás en ese camino, enhorabuena, ya tienes una gran parte avanzada.

  • ¿En qué eres bueno?

Parte de construir un propósito empresarial incluye la franqueza. Me refiero a que es importante identificar qué de lo que amas puedes hacer mejor y qué de todo el proceso puedes confiar a los demás. Rodearte de un equipo que ama lo que hace y además que sea bueno en su actividad fortalece los vínculos, la calidad de tu producto o servicio y genera una reputación positiva de cara a la organización y los clientes.

  • ¿Por qué tipo de actividad te pueden pagar?

Este cuestionamiento equivale a decir: ¿cuál es el valor agregado que tu proyecto aporta a la sociedad y a tus equipos de trabajo? Hoy en día los pequeños detalles hacen la diferencia, no se trata de hacer productos o servicios costosos o de un status quo, se trata de entregar experiencias únicas, personales y con una aportación social.

  • Lo que el mundo necesita

Bajo el contexto en el que vivimos, muchas empresas deben analizar si el propósito de su compañía sigue vigente o si es necesario hacer ajustes.

El estudio Meaningful Brands, realizado por Havas Group, señala que más del 80% de las personas en algunos de los países de América Latina esperan que las marcas participen activamente en la resolución de problemas sociales y ambientales, mientras que el 89% considera que las compañías deben comunicar “sinceramente” sobre sus compromisos y el propósito de la marca.

Al respecto de la construcción del propósito, Simon Sinek, escrito inglés creador del concepto “El Círculo Dorado”  y Ted Talk en 2009 con su ponencia Cómo los grandes líderes inspiran acción, señalaba que las empresas saben con certeza qué hacen, conocen perfectamente el proceso para hacerlo, sin embargo, pocas son las que saben por qué lo hacen y es justo respondiendo a esta pregunta por la que debería comenzarse a construir una empresa con propósito, con un objetivo transformador para el mundo y la sociedad.

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Sin duda trabajar en la construcción del propósito es una tarea que requiere de honestidad y coherencia entre lo que se dice ser y hacer, pero también equilibrada entre lo que nos apasiona y los que llamamos sueños por cumplir.  Su creación, es la clave de una reputación corporativa positiva, que si bien no exime a las empresas de alguna crisis, sí contribuye a superarlas de forma satisfactoria porque genera vínculos entre quienes integran a la compañía y sus diferentes públicos de interés.

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*Es periodista de negocios y consultor en reputación empresarial.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.