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EFE.- El ombudsman de Guatemala, Jordán Rodas, se reunió este lunes con el enviado especial al país de la Organización de Estados Americanos (OEA), Fluvio Pompeo, y le aseguró que existe actualmente una “profunda crisis de gobernabilidad”.

El titular de la Procuraduría de los Derechos Humanos le comentó a Efe que en la reunión sostenida con Pompeo le manifestó que “en Guatemala no hay un golpe de Estado” en curso, como lo sugirió el presidente, Alejandro Giammattei, quien invocó el 22 de noviembre por esa sospecha la Carta Democrática Interamericana ante la OEA. 

En respuesta, la OEA envió el pasado viernes a Guatemala al argentino Fluvio Pompeo, un exasesor del expresidente Mauricio Macri (2015-2019), junto a una comitiva, para reunirse con diversos sectores y verificar la situación del país.

Su salida está proyectada para el próximo martes, cuando se prevé que la entidad comparta un comunicado de prensa.

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Rodas aseguró que, para él era “muy importante que la delegación que dirige Pompeo de la OEA se diera cuenta que dentro del Estado hay versiones distintas de las del presidente Giammattei. Yo soy parte del Estado”.

Además de la crisis de “gobernabilidad”, Rodas describió al enviado del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que hay “una clara vulneración a los derechos humanos y agresiones y limitaciones a la labor periodística”.

Recordó que incluso estas agresiones se han fraguado desde los organismos Ejecutivo y Legislativo y que “el presidente del Congreso (Allan Rodríguez) señaló al (diario impreso) el Periódico como un medio sedicioso a partir de una publicación donde solo hace un recuento de los ingresos que tiene la junta directiva. Lo lógico hubiera sido aclararlo, y no una grave acusación”, lamentó.

El ombudsman comentó que durante la reunión con Pompeo “él básicamente nos escuchó. Considero que eso es importante y espero que el informe que rinda en Washington sea objetivo, que refleje la realidad del país. Sería muy triste seguirle el juego al presidente, (quien dice) que hay un golpe de Estado”.

Consultado sobre la impresión que le dio que el vicepresidente, Guillermo Castillo, y otros sectores de la sociedad civil hayan declinado su participación en los diálogos con la OEA, Rodas dijo a Efe que “comprendo y respeto las motivaciones del vicepresidente, al igual que un alto porcentaje de la sociedad”. 

La crisis del gobierno

Giammattei invocó la Carta Interamericana el domingo 22 de noviembre, un día después de una masiva manifestación en su contra de más de 10.000 personas en el parque central de Guatemala y de otras plazas en el país, en cuya jornada otro grupo reducido de protestantes incendió una parte del Congreso. 

La quema del Legislativo derivó en un fuerte operativo policial que se enfrentó con manifestantes en los alrededores del Congreso, hasta llegar a la plaza central, donde, tal como había hecho con los más violentos, lanzó bombas de gas que alcanzaron a familias enteras, niños y ancianos que protestaban pacíficamente

La jornada de ese sábado concluyó con 17 manifestantes heridos, dos de ellos que perdieron los ojos por el impacto de bombas de gas lanzadas por la Policía Nacional Civil, y más de 30 detenidos, todos liberados en las horas y días siguientes por la falta de pruebas de la Fiscalía para individualizar delitos.

La protesta surgió por la inconformidad de la población ante la aprobación opaca y a deshoras de un presupuesto que, en pleno año de pandemia y huracanes devastadores, privilegió la infraestructura por sobre la salud y los programas sociales, según expertos. 

Pese a que ese presupuesto fue archivado la semana pasada en una convulsa sesión realizada en el Teatro Nacional de Guatemala, la población volvió a protestar el pasado sábado 28 de noviembre en contra del abuso de la fuerza policial y a favor de la renuncia de Giammattei y de la junta directiva del Congreso

La manifestación superó las 7.000 personas y se desarrolló en paz, hasta que un grupo de encapuchados colocó un autboús de transporte público frente al Palacio Nacional y al parque, y lo quemó, lo que derivó en una nueva ola de enfrentamientos con una Policía que, en esta ocasión, fue señalada por su inacción.

La crisis para Giammattei se había agravado desde el viernes 20 de noviembre cuando su vicepresidente, Guillermo Castillo, lo instó a que renunciaran en conjunto por el bien de la nación centroamericana. 

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