Una debilidad que vivíamos y se agudizó con la pandemia de Covid-19 es la amenaza de guerras comerciales, las vulnerabilidades en la cadena de abastecimiento y la forma en cómo será indispensable para las empresas mitigar disrupciones. Por nuestra cercanía geográfica con Estados Unidos, esta podría ser una gran oportunidad para la región.

El 2020 denotó condiciones extremas, con serias interrupciones en la cadena de abastecimiento desde febrero, por el efecto Wuhan y agravada en los meses posteriores, con un abrupto frenazo en la demanda ante las medidas de contención (cierres y distanciamiento social).

Si bien en el corto plazo las ideas clave fueron adaptación, rápida adopción de nuevas tecnologías y canales de distribución, así como la innovación en toda la cadena de valor, en el mediano y largo plazo serán el mitigar riesgos y dependencia.

Dependencia económica

En esa línea, el profesor de la escuela de negocios de Harvard, Willy C. Shih, señala en su artículo Global Supply Chains in a Post-Pandemic World cómo las empresas globales tendrán que tomar decisiones estratégicas para garantizar la continuidad de sus negocios. En sus palabras, las compañías deberán hacer más resilientes sus redes.

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Las empresas requerirán un exhaustivo análisis de sus cadenas de abastecimiento, buscar proveedores y locaciones alternativas, aumentar inventarios de materiales críticos, asegurar nuevas tecnologías y flexibilizar la cadena de valor.

La premisa o filosofía de cómo asegurarse al más bajo costo será sopesada con la necesidad de mitigación del riesgo.

Hay que diversificar

La dependencia hacia uno o pocos suplidores, con un país, por ejemplo, China o India, o de una zona geográfica, como el sudeste asiático (como en la crisis de 1997), favorecerán el traslado de empresas o plantas a otras locaciones, en donde la cercanía geográfica a mercados estratégicos será una variable de consideración y de ahí nuestra oportunidad como región de cara al mayor mercado del mundo: Estados Unidos.

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Precisamente la unidad de inteligencia de The Economist se preguntaba si América Latina tomará ventaja de esta búsqueda de diversificación de las cadenas de abastecimiento. Su conclusión deja en duda la capacidad de casi toda la región para hacerlo, destacando como los países con mayores oportunidades a México, Chile, Colombia y Costa Rica.

Centroamérica y República Dominicana, además de su posición en el mapa con relación a Estados Unidos, cuentan con un acceso garantizado por el acuerdo comercial CAFTA-DR. En Costa Rica hay historias de éxito de múltiples empresas transnacionales, además de que se reconoce nuestro talento humano y la estabilidad política.

Siempre con infraestructura

Pero para ganar en esta dura contienda por atraer inversiones, debemos establecer un agresivo plan que pasa por mejorar nuestra competitividad en múltiples frentes, llevar a otro nivel nuestro talento ampliando la oferta académica en las áreas de mayor empleabilidad con ciencias, matemáticas, tecnología e ingenierías (STEM, por sus siglas en inglés), y además cautivando a las mujeres para que las estudien, ya que ellas representan el mayor número de graduaciones en las universidades, pero con baja matrícula en estas disciplinas.

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Serán también indispensables las mejoras en infraestructura, logística y reformas legales, que busquen eliminar trámites y den seguridad jurídica, lo más importante, empero, es comprender que será una lucha entre grandes, y para ser ganadores cada país deberá tomar acciones para aprovechar esta gran oportunidad.

* Empresaria y analista
Twitter: @Nuria_MarinR

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