No solo es uno de los mayores asesinos silenciosos, sino también es una amenaza que desgasta física y mentalmente a quien lo padece y a sus seres queridos. El cáncer de seno es el segundo más frecuente a nivel mundial, registra unos 260 mil casos nuevos cada año, es la primera causa de muerte de mujeres en México y enferma a 35 de cada 100 mil mujeres mexicanas anualmente.

Desde la sede en Florida de Cleveland Clinic, la doctora Diana Saravia explica cómo ha avanzado el tratamiento del cáncer de mama para inhibir la tasa de mortalidad.

“Como en muchos otros tipos de cáncer, el trabajo multidisciplinario en conjunto ha sido clave para crear planes integrales para cada paciente, de acuerdo con el subtipo de cáncer, el estadío, los marcadores moleculares o las mutaciones genéticas, así como la edad del paciente y su estado de salud”, dice Saravia.

Ante la paciente de cáncer de seno se descubre una amplia gama posible de procedemientos, que incluye temas de cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia endócrina u hormonal, terapia dirigida, inmunoterapia, y varios aspectos más que acompañan al paciente durante su tratamiento.

Las expectativas de superar el cáncer hoy son mucho más alentadoras que a principios de siglo, por ejemplo.

Factores como la prueba Oncotype DX – un análisis de genes tumorales asociados al riesgo de recurrencia del cáncer- son usados como herramientas que determinan el pronóstico de la enfermedad y son de mucha utilidad para tomar decisiones sobre el tratamiento.

“Anteriormente, veíamos a muchas mujeres sometidas a meses de quimioterapias; ahora se puede omitir esta parte del tratamiento si se identifica que su cáncer es de bajo riesgo de recurrencia”, asegura Saravia.

Estos estudios de ciencia avanzada no son los únicos que han marcado el desarrollo del tratamiento de cáncer de seno.

ALTERNATIVAS PROBADAS

De acuerdo con la especialista, la medicina personalizada hoy representa una de las alternativas más prometedoras al respecto.

“El objetivo es buscar el método adecuado para el paciente específico en el momento indicado. La medicina personalizada es incluso más relevante en pacientes que tienen una enfermedad avanzada, en los cuales ciertas mutaciones o alteraciones genómicas nos pueden dar opciones de tratamiento”, describe la experta.

Doctora Diana Saravia, especialista en tratamiento del cáncer de Cleveland Clinic.

La inmunoterapia es un ejemplo de medicina avanzada, diseñada para estimular las defensas del cuerpo con el fin de que combatan el cáncer. 

La inmunoterapia se administra de forma intravenosa en casos específicos –cuando el paciente es positivo a ciertos marcadores moleculares–, acompañada de quimioterapia. Saravia señala que su uso contribuye a una mejoría evidente y posterior sobrevivencia de los pacientes, con menos efectos adversos que con la terapia convencional.

Otro ejemplo es la terapia dirigida, sobre todo a receptores como el HER2, expresado en 30% de los casos de cáncer de seno.

“En este sentido, hay nuevos fármacos que se han aprobado, incluyendo pastillas que tienen excelentes respuestas en pacientes, incluyendo aquellos con enfermedad avanzada y metástasis cerebrales”, subraya Saravia.

LA IMPORTANCIA DE LA MENTE

El factor psicológico también ha cobrado mayor relevancia dentro del tratamiento integral del cáncer de seno, dice la especialista de Cleveland Clinic.

“Muchas veces se recurre a la ayuda de especialistas en psicología para asistir con terapia. Se pueden emplear práctias como el yoga, masajes, terapia de música y arte, que resultan positivos para la salud mental del paciente”, añade.

El diagnóstico de cáncer de seno suele provocar no solo la ansiedad, depresión o los trastornos de adaptación del paciente, sino también de familiares y gente cercana.

“La actividad física y buena alimentación son importantes durante el diagnóstico del tratamiento, así como eliminar sustancias tóxicas como el alcohol y el cigarro”, apunta Saravia.

La especialista ha dedicado buena parte de su trayectoria al estudio del cáncer de seno en la comunidad latina, encontrando elementos diferenciales importantes con respecto a otros casos.

“Hemos visto que los pacientes latinos o hispanos tienen diagnósticos más tardíos que otros pacientes. En muchos casos, por falta de información o por temor a pruebas de detección”, advierte.

Sin embargo, la investigación también ha arrojado que la mortalidad en mujeres hispanas tiende a ser menor comparado con mujeres blancas no hispanas.

El trabajo se centra en cuáles son los factores sociales de esas minorías que podrían contribuir a mejorar las expectativas de sobrevivencia de los diferentes subtipos de cáncer de seno, lo cual podría ayudar en la selección de tratamientos.

Si bien la tecnología y ciencia médica ha avanzado en favor de mejores opciones para tratar el cáncer de seno, hay otras cosas que no cambian: la autoexploración, la consulta con el médico, la identificación de alguna anomalía en el seno, la axila o la textura de la piel son señales que forman parte de la prevención diaria ante este peligroso enemigo.