Por Uriel Naum Ávila

El softlanding, o acompañamiento a empresas en proceso de internacionalización que buscan un ‘aterrizaje’ suave y seguro en algún país destino, no es nuevo en la región, solo que regularmente quienes requerían este tipo de servicio eran las trasnacionales que, en su búsqueda por incursionar en Latinoamérica, lo contrataban para ahorrarse procesos legales, fiscales, tributarios o hasta laborales.

Ahora todo indica que no solo los grandes conglomerados requerirán de softlanding, sino los propios emprendedores de la región que estarán buscando en 2021 incursionar en nuevos mercados para poder sobrevivir al impacto extendido de la pandemia Covid-19, considerando que no les alcanzará con tener presencia en los países donde iniciaron.

Hay una segunda razón que no se puede dar por descontada: las empresas ExO o exponenciales, como Uber, Amazon, Rappi, entre otras, no solo se caracterizan por ser actores clave de la nueva era digital, sino por su proceso de internacionalización acelerado, una ruta que habrán de seguir los emprendimientos que tienen como meta convertirse en ‘unicornios’ algún día.

“En los últimos años hemos visto empresas de base tecnológica que se internacionalizan llegando a nuevos mercados en tiempos muy cortos con presencia comercial u operación propia (algunos ejemplos son Platzi, Shippify y Rappi), de la mano de productos que permiten cubrir sus necesidades en la región y con apalancamiento de programas internacionales de aceleración y/o softlanding”, comentaba recientemente la experta en el tema Andrea Villamizar, CEO de Grupo Soluciones Horizonte.

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La ventaja de los emprendimientos que usan un servicio de softlanding es que al incursionar en un mercado como el de Colombia, por ejemplo, tienen un asesor que entrega su conocimiento para brindar los derechos necesarios en el marco legal del país de los colaboradores o herramientas necesarias para alinear el talento interno con la estrategia de la empresa desde el onboarding.

Menciono el caso de Colombia como ejemplo, porque  actualmente es uno de los países de la región que más empresas ExO está desarrollando, lo que hace que crezca la demanda de servicios de acompañamiento, pero también es un país al que están llegando jugadores globales por el apetito que significa para ellos un mercado de casi 50 millones de personas.

Como en todo modelo de negocio o servicio que se adopta hay algunos riesgos. En el caso del softlanding uno es escoger mal al aliado o pensar que no se requiere de uno, exponiendo a la empresa que ‘aterriza’ a incumplimientos del marco normativo del país en todas sus vertientes.

“Por eso es recomendable considerar empresas con conocimiento amplio en marcos normativos laborales, que conozcan muy bien el territorio, que tengan amplia experiencia y buena reputación en prestación de servicios y un equipo de experto en diferentes materias”, añade Andrea Villamizar.

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La experta aconseja a toda empresa que pretende contratar un servicio de softlanding tres aspectos: el primero tiene que ver con la consultoría empresarial, analizando el tipo de empresa más conveniente, su creación, domicilio fiscal, trámites, licencias, permisos, etc.; un segundo aspecto es el conocimiento del mercado laboral, presupuestos de mano de obra, y el tercero, acompañar la construcción de las estrategias corporativas, el plan de marketing y comunicación ajustado a la cultura e idiosincrasia local.

*Es periodista de negocios de Latam y consultor en comunicación y reputación empresarial.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.