Por Ileana Rojas y Alejandro Peña

Faltan pocos minutos para las 8:00 a.m., tengo una reunión. Antes del Covid-19, seguramente habría tomado mi vehículo para conducir varios kilómetros hasta la oficina. Hoy, solamente doy unos pasos y ya estoy en mi estación de trabajo en casa, sin contratiempos.

Preparados o no, de un día para otro trabajar de manera remota se volvió la norma para muchas personas, incluyéndome. La pandemia aceleró la transformación digital y con ella el teletrabajo se reafirmó en muchas áreas de negocio.

Trabajar en casa es una tendencia mundial, pero implica una serie de retos y desafíos que deben ser atendidos si se quiere lograr buenos resultados.

¿Estábamos listos?

Tendríamos que decir que no, porque si bien esta ya era una tendencia antes de la pandemia, la rapidez del cambio fue la sorpresa. Una encuesta aplicada en 9 países de Latinoamérica, por la reclutadora de personal Searchin, determinó que el 58% de las 149 empresas consultadas, no tenía el modelo del teletrabajo al momento de la crisis por Covid-19 , y un 66% carecía de indicadores de gestión para evaluar a sus colaboradores que trabajan a distancia.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

Adicionalmente, muchos países de la región aún carecen de legislación sobre este tema, por lo que los lineamientos base, bajo los que deben regirse empresas y colaboradores aún no están claros. 

La brecha digital es otro gran tema pendiente que impide maximizar los beneficios del trabajo remoto.

La nueva normalidad

Sobre la marcha aprendimos que trabajar desde casa tiene una serie de ventajas, pero también implica capacidad de organización. Medir horas sentado frente a la computadora no funciona. El desempeño se debe medir por objetivos, por metas alcanzadas y por la forma de llegar a ellas.

Que mi casa sea el lugar de trabajo no significa que el horario laboral desaparezca. Por alguna razón pareciera que la gente se siente en la obligación de trabajar más, cuando en realidad se puede y debe respetar el tiempo personal y de familia también. ¡Se vale desconectarse!

Según el documento El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe del Banco Interamericano de Desarrollo, el confinamiento disparó la demanda de aplicaciones para llevar a cabo reuniones virtuales, trabajar documentos en línea o incluso ventas. Las descargas de estas aplicaciones se multiplicaron 20 veces entre enero y marzo de este año, pasando de 750.000 mensuales a 15 millones. Todos nos estamos adaptando a la nueva normalidad, tanto las empresas como los profesionales.

Salud ocupacional en casa

No solamente se trata de tener computadora y conexión a internet, sino de tener un espacio donde podamos trabajar ergonómicamente, pues la salud es lo primero. En la medida de lo posible, las empresas deben velar porque el espacio de trabajo de sus colaboradores sea ergonómico. Si la organización no puede proveer estos recursos, es responsabilidad de cada uno invertir para trabajar lo más cómodamente posible.

El trabajo, el distanciamiento social e incertidumbre pueden ser una combinación peligrosa para nuestra salud mental. Debemos tomar tiempo para descansar, hacer ejercicio y realizar otras actividades que disfrutemos, pues estas nuevas condiciones de trabajo vinieron para quedarse.

Equipos virtuales de trabajo

Mantener la unión de los equipos de trabajo y la cultura organizacional en medio de la virtualidad es uno de los mayores desafíos. La socialización y la colaboración se dificultan. Se debe tomar más tiempo para el “uno a uno”, para escuchar las necesidades de los demás y no perder la conexión con la gente. 

No es lo mismo estar solo en casa que tener niños, mascotas, adultos mayores o familiares enfermos que cuidar. Tener un trato más individualizado permite encontrar soluciones que se adecúen mejor a la realidad que cada persona está viviendo. No se puede generalizar.

Programar reuniones de integración de grupo y conversar de lo cotidiano hace la diferencia también, especialmente cuando encendemos cámara y podemos disfrutar del contacto visual, algo tan simple acerca más a las personas.

La comunicación se vuelve un tema tan crítico en la organización como la misma operación.

Una gran oportunidad

El teletrabajo presenta retos, sí, pero también es una gran oportunidad. Nos abre al mundo para conseguir el mejor talento humano; ese que quizá no está dispuesto a relocalizarse. Ahora podemos trabajar dónde sea y cuándo sea.

Trabajar en casa nos permite disfrutar de la familia, de nuevos entretenimientos y de esos pequeños detalles que antes quizá pasábamos por alto. Nos da flexibilidad y, eso sin duda, motiva al personal.

Pensar en que cuando pase la pandemia volveremos a trabajar como antes, es poco probable. La nueva normalidad nos traerá una combinación entre trabajo presencial y remoto, pero este último, sin duda, tendrá mayor relevancia que en los tiempos pre-Covid. Es hora de decir adiós al trabajo “tradicional”.

*Es la gerente general de Intel Costa Rica

*Es gerente de Recursos Humanos de Intel Costa Rica

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.