EFE.- La campaña “Sí, acepto”, que apoyó recientemente la legalización del matrimonio civil de parejas del mismo sexo en Costa Rica se extendió desde este jueves a Perú, donde hasta ahora han fracasado todos los intentos para que el Estado garantice la igualdad para la comunidad LGTBIQ.

Así, un grupo de organizaciones seguirán el ejemplo de sus pares costarricenses y promoverán el matrimonio homosexual como “un acto de amor” al que todas las personas tienen derecho a acceder.

Su objetivo es que Perú se sume a esa “ola latinoamericana de igualdad, amor y respeto” que ya ha pasado por Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia y Uruguay, además de Costa Rica, donde ya son legales los matrimonios y las uniones civiles de parejas del mismo sexo.

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Gabriela Zavaleta, del colectivo Más Igualdad, explicó que la campaña peruana “Sí, acepto” es un movimiento nacional “para sensibilizar a la población sobre la necesidad de que el matrimonio civil que ya existe sea abierto a cualquier tipo de pareja y que no haya impedimento por el género”.

“Las parejas del mismo género deseamos contraer matrimonio por las mismas razones que cualquier otra pareja: nos amamos y queremos una vida en común al lado de la persona a la que hemos escogido para pasar el resto de nuestra vida. Tenemos las mismas ilusiones y deseos para nuestra vida en común“, agregó Zavaleta.

Invisibles para el estado

Por su parte, el portavoz de la Red Peruana TLGB, Eduardo Juárez, recordó que, durante la pandemia de Covid-19, las ayudas estatales del Gobierno se repartieron por familia y eso hizo que se quedaran fuera parejas del mismo género que no pueden casarse y, por lo tanto, estar dentro del registro de familias.

“No pasa por capricho ni por egos, sino para que el Estado nos reconozca iguales derechos a todos y todas”, apuntó Juárez, cuya organización celebra cada 14 de febrero matrimonios simbólicos entre parejas del mismo género.

“Lo que buscan estas bodas, al igual que esta campaña de ‘Sí, acepto’, es visibilizar el amor que muchas personas tienen, la necesidad de unirse y que el Estado les dé garantía a sus uniones” agregó.

Asimismo, el representante del colectivo Uniones Perú, Alejandro Merino, contó que lleva más de 32 años con su pareja, con la que se casó fuera del país “porque en Perú no es posible”.

“Lamentablemente no ha sido posible que nos reconozcan aún, pero estamos con todo el empeño”, señaló Merino, cuyo colectivo abrió en 2003 un registro de matrimonios homosexuales donde ya se han inscrito 300 parejas que “simbólicamente han manifestado su voluntad de registrar este compromiso que celebra el amor”.

“Como muchas parejas LGTBI, queremos que el Estado reconozca las familias que conformamos. Ni más ni menos. Queremos ejercer nuestra ciudadanía“, continuó.

Amor de madre

A ese anhelo se sumó también María Callañaupa, de la Asociación de Familias por la Diversidad Sexual, desde la que lucha para que su hijo José Armando, que se declaró homosexual a los 16 años, tenga derecho a casarse.

“Como madre anhelo que mi hijo tenga sus derechos como cualquier persona y que se desarrolle plenamente, que ame y que lo amen. No pido privilegios, solo igualdad”, señaló.

También intervino en este lanzamiento Ana Castro, una de las promotoras de la campaña “Sí, acepto” de Costa Rica y protagonista del primer matrimonio civil celebrado de manera legal entre dos mujeres en el país centroamericano.

Castro afirmó que participar en el “Sí, acepto” fue una de las cosas más bellas que vivió porque “lo brillante ha sido hacer una campaña desde el amor y no desde los derechos”.

“No solo nos enorgullecemos sino que quisiéramos que América Latina como bloque pudiese dar ese paso“, apostilló.

Sin religión de por medio

La campaña “Sí, quiero” también está presente actualmente en Panamá, desde donde Iván Chanis, coordinador de la Fundación Iguales, aseguró que el fin es “casarnos en la igualdad, dignificar la relación entre dos personas que se quieren y refrendarlo en sede civil, respetando las instituciones religiosas”.

Desde hace tres y cuatro años respectivamente hay en el Congreso pendientes de debate sendos proyectos para legalizar la unión civil y el matrimonio civil homosexual, impulsados por el congresista Alberto De Belaunde, del Partido Morado, y el Frente Amplio de izquierdas.

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Recientemente el Tribunal Constitucional negó al peruano Óscar Ugarteche la inscripción en el registro civil de Perú del matrimonio contraído en México en 2011 con el mexicano Fidel Aroche, algo que sí se dio esta semana en Bolivia con el matrimonio David Aruquipa y Guido Montaño.