Por Urías Gamarro

Si bien la recuperación proyectada es en forma de “V” –que cae y luego se recupera–, existen riesgos de que la segunda ola de contagios del covid-19 en Guatemala y en otros países sea más severa de lo esperado y obligue a un cierre de actividades sectoriales, tal como ocurrió en marzo de este año.

La recuperación de la producción nacional estará muy vinculada a lo que esté ocurriendo en la economía global, y sobre todo, en el control de la pandemia, ahora que se empezó con un proceso de vacunación en Rusia, China, Reino Unido y Estados Unidos.

Escenarios

Hugo Maul, analista del Cien, subrayó que la proyección de la economía está prevista tanto mundial como para Guatemala es en tipo “V”, pero si la vacuna no funciona en la segunda ola de contagio, en cuanto no se lograr vacunar a suficientes pacientes en determinado tiempo y se incrementan los contagios, se puede entrar en una “W” -cae la economía, se recupera, pero luego cae nuevamente-, en la medida que la pandemia pueda manifestarse a principios del 2020.

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“Ya está la vacuna de por medio, pero habría que conocer cuáles son las perspectivas epidemiológicas a nivel mundial, porque en la medida que la vacuna avance y se logra generar la inmunidad en las sociedades, pueden cambiar las expectativas”, subrayó.

El analista consideró que en este momento persiste “demasiada incertidumbre”, ya que apenas empieza la vacunación, y no se sabe cómo terminará, pero en países como Holanda, Inglaterra, Alemania, Italia y la mayor parte de países de Europa están adoptando cada día medidas más duras.

Maul dijo que de acuerdo las estimaciones y con la vacunación que empezó el pasado lunes en Estados Unidos, se esperaría que, en agosto del 2021 se recupere de la crisis, sin embargo, es una recuperación que tiene fundamento en un cambio de expectativas.

En el análisis del Cien esta perspectiva aplica tanto a nivel internacional como para Guatemala, pero dependerá de cómo sea la segunda ola, y el impacto económico.

En las evaluaciones que han realizado las autoridades de la banca central, también se contempla el riesgo sanitario de que implique un posible confinamiento.

El investigador añadió que el cierre en Guatemala fue muy sectorial, en actividades como construcción, comercio y servicios, que la producción resintió esa suspensión y que explica la caída económica en 2020 de -1.5%.

“El mundo tiene expectativas, si es que la vacuna funciona bien habrá una recuperación inmediata (…) creo deberíamos prepararnos para lo peor, si es que viene una segunda ola de contagios, si no llega o no funciona como se debía y se tenga que recurrir a una medida extrema o a una recuperación”, advirtió el analista.

En todo caso, si bien hay un escenario de recuperación, no habrá bonanza, que a pesar de una estabilidad macroeconómica el crecimiento es poco, baja atracción de inversión y la generación de empleo.

Aunque el escenario es optimista para 2021 existe incertidumbre en cuanto al crecimiento económico por el control de la pandemia del coronavirus, según el Cien. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Caso Guatemala

Los análisis del Cien están alineados con la proyección que ha realizado el Banco Guatemala (Banguat), con un crecimiento de 3.5% como valor central para el siguiente año.

David Casasola, investigador de ese centro, expuso que hubo variables que respondieron mejor a lo estimado en 2020, y aunque habrá un impacto, será menor a lo que inicialmente se había pensado.

En el 2021 habrá una mejora para los socios comerciales de Guatemala, y se empezarán a ejecutar inversiones en varias actividades económicas que habían quedado suspendidas, así como la normalización de compras de ciertos productos e insumos.

En Estados Unidos se esperaría una recuperación de las tasas de empleo, sobre todo de la población guatemalteca, que se traducirá en un mayor flujo de ingreso de divisas por remesas familiares, indicó Casasola.

“Se espera que las remesas cierren con un ritmo positivo para 2020. Para 2021 si la ola de contagios no es fuerte en EE. UU., se materializaría una tasa de crecimiento de dos dígitos”, afirmó. Reiteró que el virus no se ha acabado y para la economía guatemalteca dependerá de esos efectos.

Efecto en empleo

El estudio anticipa que se mantendrá una “grada” en el desempleo generado a causa de la pandemia, sobre todo en aquellas actividades asociadas al turismo.

Casasola mencionó que, si bien se aprobaron programas de apoyo a las empresas, habrá un efecto en la pérdida de empleo formal.

El año empezó con un millón 59 mil cotizantes al IGSS, y para septiembre cayó a 940 mil personas, mientras en el sector público aumentó, pero el efecto neto, entre la pérdida de empleos formales y el aumento en el sector público, dejará un déficit de 79 mil plazas de trabajo que se perdieron o desaparecieron en 2020.

“Guatemala históricamente había generado 10 mil plazas nuevas por año y de enero a septiembre desaparecieron al equivalente a 7 u 8 años de empleos formal que se había generado en los últimos años”, remarcó el analista.

Con la finalización del subsidio del Fondo de Protección del Empleo, la pregunta es ¿qué decisión tomaran las empresas donde laboran las 184 mil personas beneficiadas?, se preguntó el investigador, y lo ideal sería que las personas se reinserten a sus trabajos en 2021, o se encontrarán en sectores que se tuvieron que reorganizar y tendrán que buscar una nueva oportunidad laboral.

Esas plazas pueden regresar a operar al mercado, o fueron puestos que definitivamente no se podrán contar.

“En 2021 podría agravarse la situación de buscar y encontrar un empleo formal, y hay que aspirar a lograr un mejor crecimiento económico para lograr un bienestar de condiciones y a la estructura del país de los sectores que pueden crecer en la fuerza de trabajo”, puntualizó.

Maul finalizó diciendo que no es el momento ideal para decretar un incremento salarial por decreto para 2021.

*En alianza con Prensa Libre