Históricamente, Centroamérica y República Dominicana (CARD) se ha caracterizado por dar grandes artistas al mundo: en letras, música, pintura, cine e incluso, en tiempos más modernos, en las artes digitales. Sin embargo, no destaca por ser una región que capitalice las industrias creativas.

Por lo tanto, siguen saliendo “garbanzos de a libra” que ponen en alto a sus países en las vitrinas más importantes del mundo, pero más que por una política pública, debido al talento propio y por el esfuerzo individual, de la familia o de alguien que los impulsó para capacitarse en el ámbito local y después buscar otros horizontes.

Esta historia se seguirá repitiendo mientras los gobiernos no entiendan que hay que impulsar estas disciplinas, pues pueden dejar grandes derramas económicas y una infinidad de fuentes de empleo.

Le invitamos a leer: Honduras apuesta por la economía naranja

Baja creatividad

Mediciones como el Global Innovation Index 2020, elaborado por Cornell University, INSEAD y World Intellectual Property Organization (WIPO), muestran que en este ámbito CARD no ha hecho el trabajo a nivel política pública y empresarial.

Basta ver los resultados que las naciones de este bloque han tenido en el pilar “Sectores de producción creativa”, que evalúa el rol de la creatividad para la innovación en activos intangibles, bienes y servicios creativos y creatividad en línea.

Ninguno de los países de CARD, e incluso de Latinoamérica y el Caribe, se encuentran en el primer cuarto de tabla del ranking, en el que, de 131 naciones y territorios analizados, destacan Hong Kong (China, 1°/61.6 puntos de 100), Suiza (2°/60.0) y Luxemburgo (3°/55.0).

Le invitamos a leer: Economías creativas son claves para América Latina

Los mejores calificados de la región son Costa Rica (53°/26.8) y Panamá (55° /26.2), que están en el segundo bloque, junto con Jamaica, México, Chile, Uruguay, Armenia, Filipinas, Qatar y Rusia, entre otros.

Le siguen El Salvador (74° /19.2), Guatemala (81°/18.1) y República Dominicana (82° /17.8), posicionados en el tercer nivel, al lado de naciones como Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia, Ecuador, Trinidad y Tobago, Georgia, Sudáfrica, Albania y Marruecos.

Finalmente, Honduras (104°/12.9) aparece al principio de la sección de los más rezagados, donde están Bolivia, Camboya, Senegal, Pakistán, Nigeria y otros.

Le invitamos a leer: El pensamiento colectivo como fuente de creatividad

Una región de talento

A pesar de esta realidad, los artistas de CARD continúan dando sorpresas, incluso en disciplinas en las que no se les tiene tan visualizados, como el caso de la guatemalteca Adriana González, quien el año pasado obtuvo el primer lugar del concurso Operalia 2019, organizado por el tenor Plácido Domingo.

También podemos ver el logro de su connacional, Eduardo Castillo, ganador de una mención en el Prix de Versailles 2019, uno de los reconocimientos más prestigiados de la arquitectura del sector comercial.

Esto, sin mencionar a quienes han destacado en artes más recurrentes de la región, como María López Vigil (cuentista nicaragüense), quien obtuvo un Premio Iberoamericano Cervantes Chico o Daniel Santacruz, cantante dominicano, quien acaba de alzar su primer Grammy Latino.

Y claro, también hallamos a los consagrados, entre los que están el salvadoreño Andre R. Guttfreund, ganador de un Oscar en la década de 1970, o el escultor costarricense Jiménez Deredia, primer no europeo en llevar a cabo una escultura para la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

La región no se puede quejar por falta de talento, así que sólo falta que gobiernos y empresas se decidan a impulsar de manera sistemática la creatividad, para que algún día sea referente de la llamada ‘economía naranja’… y acceder a los millones que trae consigo.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter: @Forbes_CA